En el marco de Expoagro, integrantes de la Comisión de Lechería de CRA expusieron la falta de salida a los problemas que enfrenta la actividad y la ausencia de políticas. A través de una conferencia liderada por el vicepresidente de la entidad, Jorge Chemes, y presidente, además, de la Comisión de Lechería, los dirigentes aseguraron que “continúa el cierre de tambos, que hoy suman 800, sobre un total de 80.000 que funcionaban” y habían sido relevados en la última campaña de vacunación contra la fiebre aftosa.
“Lamentablemente no hay soluciones por parte del gobierno ni del mercado, y lo más grave es que no se resuelven los problemas de fondo, a pesar de haberse reunido la mesa de Competitividad de Lechería más de 20 veces”, expresaron.
“Desde CRA, hace mucho tiempo que llevamos adelante la institucionalización del mercado lechero; es algo que venimos sosteniendo, pero no tenemos respuesta desde la Mesa de Competitividad en la que estamos participando”, reiteró Chemes.
Por su parte, Eduardo García Maritano, dirigente de CARSFe, recordó que en el caso de su provincia, la lechería es de vital importancia, porque se relaciona con el arraigo. “Sin embargo, el principal problema es que no termina de organizarse como negocio porque no hay reglas de juego comerciales que permitan que, ganar o perder, sea el resultado de la propia gestión, y no la captación de renta de un eslabón sobre otro”, definió el productor.
Además, reveló que, actualmente, el precio de la leche está un poco mejor, “pero si mañana se cae la demanda, volvemos a la misma situación: pan para hoy, hambre para mañana, porque no hay nadie que articule entre la producción y la industria”.
García Maritano aseguró asimismo que todas las economías regionales tienen el mismo problema: “Cambien la palabra leche por peras, manzanas, caña de azúcar o cualquier otra producción; la situación es la misma”.
Por su parte, Andrea Passerini, tambera de Carlos Casares y coordinadora de la Comisión de Lechería de Carbap, definió la situación como una permanente pelea. “La cancha está inclinada en contra del tambero, que entrega su mayor tesoro, la producción. Y la industria te dice: ?después te lo pago’, y en el día a día se arma un tironeo permanente para ver si yo, productor, te saco a vos, usina, un centavo más porque no tengo un producto estandarizado, definido y muchas veces, a los 30 días tampoco sé cuánto me va a pagar la industria”.
“Esto es histórico en el sector lechero argentino porque faltan cooperativas. Esta ausencia hace que la situación sea más escandalosa comparada con otros países; por eso tenemos una lucha permanente con la usina, que es nuestro socio. Entonces, hablar de un mercado institucionalizado parece un tecnicismo, pero lo peor es no tener la condición más básica para sentarnos a negociar”, razonó la productora.
Norberto Ferrari, de la zona de Macías, Entre Ríos, recordó que desde FARER (Federación de Entidades Rurales de Entre Ríos) se realizó en 2015 un trabajo para determinar la evolución de la cantidad de tambos y de animales que había y confirmar, con la realidad, lo que pensábamos respecto de la matriz productiva, las vacas.
“El resultado final nos demostró que sobre 850 tambos que había en la Provincia, cerraron alrededor de 130 y en 2018 verificamos una pérdida similar de tambos, respecto de los relevados entre 2015 y 2016, y en esta oportunidad fue peor porque, además, se vacunaron mil vacas menos en un año”, evaluó.
“En nuestra provincia la desaparición de tambos significa que muchas familias se quedan sin producción, porque hay menos vacas y además se pierden fuentes de trabajo en la matriz productiva, en el arraigo al campo”, subrayó.
A su turno, Gabriel de Raedemaeker, presidente de CARTEZ, recordó que el campo que explota, años atrás, tenía tres tambos y tres productores maniceros que “dejaron de producir por las razones que expusimos: desaparecieron por la falta de herramientas que permiten negociar con la industria, nuestra propia producción en igualdad de condiciones”, abogó.
“Adherimos y defendemos el proyecto lácteo de CRA que propone institucionalizar el mercado y remarcamos la enorme trascendencia social que tiene la producción láctea como economía regional, por el arraigo que produce en el campo, por la mano de obra que genera en el campo, por las familias que viven en el campo y por la sustentabilidad ambiental a la que contribuye un campo con pasturas, con hacienda”, definió el productor.