Starbucks ha anunciado oficialmente (en una carta de su CEO Kevin Johnson a sus accionistas) que pretende reducir el uso de leche de vaca en sus establecimientos, orientando a sus clientes hacia otras alternativas lácteas (leche de soja, de avena, de almendra, de coco). No es la única medida de sostenibilidad que pretende adoptar Starbucks (también va a introducir alimentos sustitutivos de la carne en sus sandwiches), pero dado que ahora mismo los productos lácteos suponen el 21% de la huella de carbono de la compañía, es un lugar tan bueno como otro cualquiera para reducir.
De hecho, en torno al 15% de los clientes estadounidenses de Starbucks (no hay datos europeos) ya está consumiendo café con alternativas a la leche de vaca, pero este porcentaje, entiende la compañía, no es suficiente para reducir su huella de carbono.
Se trata de reducir el carbón liberado a la atmósfera en forma de gases efecto invernadero, no de eliminarlo, porque las alternativas también tienen un impacto. Starbucks, según la última auditoría medioambiental, emitió en 2018 un total de 16 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, gastó 1.000 millones de cubos métricos de agua y generó 868 kilotones métricos de residuos. Todo ello entre sus tiendas y su cadena de proveedores.
Para que te puedas hacer una idea, según un estudio comunmente aceptado tanto por activistas medioambientales como por empresas concienzadas con reducir su huella de carbono de la Universidad de California, cada 91,2 litros de leche de vaca consumida, la leche de soja permite reducir el impacto de las emisiones en 63,6 kilogramos (el equivalente al CO2 que absorben 6,4 árboles) y la leche de avena permite reducir las emisiones de CO2 en 71,8 kilogramos (el Co2 que absorben 7,2 árboles). La medida, obviamente, es positiva, al margen de cuáles puedan ser las intenciones de la compañía. Sin embargo, las alternativas a la leche de vaca también tienen implicaciones con el cambio climático (herbicidas, deforestación cuando las plantaciones no son ‘responsables’…).
Luego, obviamente, tiene que cumplir el objetivo. En 2008 se marcó el objetivo de ofrecer el 25% de sus bebidas en vasos reutilizables para 2015, pero no llegó a cumplirlo.
¿Por qué decimos que le declara la guerra a la leche de vaca? Básicamente porque los proveedores de leche de vaca disminuirán sus suministros en favor de proveedores de leche alternativa (y no vamos a entrar ahora en la verdadera guerra abierta en Estados Unidos entre los productores de leche por que no se utilice el ‘termino’ leche en los productos que no provienen de los animales). ¿Cuánta leche compra Starbucks? No hay cifras oficiales, pero estimaciones extraoficiales apuntan a que supera los 386 millones de litros al año (pero piensa en una estimación de 100 litros de leche al día por establecimiento).