El Plan SanCor había fracasado antes de ponerse en marcha, y lo sabían incluso aquellos que lo apoyaron, desde los políticos que consiguieron dinero como el gremio que convenció a los trabajadores que aceptaran sueldos reducidos y cobrados fuera de fecha. Lo sabían, pero no se animaban a ser acusados de cerrar la Cooperativa.
Las medias verdades suelen ser peores que las mentiras, porque ayudan a distorsionar la realidad. SanCor redujo su planta de empleados de manera brutal, muchos ven un paso positivo, pero la realidad es que hoy la empresa tiene mayor exceso de personal que en el 2015.
En 2015 SanCor procesaba 4 millones de litros día con 5.000 empleados, lo que daba 800 litros por empleado. En marzo ingresaron 405.000 litros día de promedio, con 1800 empleados deja un promedio de 241 litros diarios por empleado.
Hoy la empresa ha multiplicado por tres la planta laboral en relación a litros recibidos.
Ante cada desprendimiento de marcas y fábricas, buena parte del personal fue transferido, lo que achicaba la nómina de empleados. Pero al mismo tiempo se iban cientos de miles de litros de leche que ahora tenían en nuevas empresas posibilidades de colocar su producción.
Y el APE espantó a tamberos tantos no asociados como socios de la CUL. En ese momento muchos productores vieron como tres meses de producción fueron licuados y pagados a mitad del valor de la deuda original dos años después. Pero la fuga no fue sólo de los tambos ajenos a la Cooperativa, también se fueron muchos asociados que prefirieron no cobrar sus deudas pero hacer mejores negocios hacia adelante.
Sin leche no hay empresas, y sin dinero no hay leche
SanCor se quedó sin dinero, y también sin leche. Cuando obtuvo alguna ayuda estatal logró salir al mercado para buscar materia prima, pero pagando anticipado y a valores más altos que la competencia, lo que la colocó en una situación muy desventajosa.
Hoy SanCor no tiene leche, ni plata para salir a buscarla, y si la tuviese (la plata) la cola para cobrar deudas es casi infinita, por lo que el panorama es tan complicado como el del 2015 cuando estalló por última vez.