Al inicio de la entrevista, compartió parte de la historia de la empresa familiar “Don Atilio es una empresa fundada en 1993 por mi padre Atilio, mi padre llega a Tandil como gerente de la Tandilera, se retira en los años 60 y siempre tuvo la idea de volver a la industria, lo logramos en el 93 y previamente trabajamos en la producción de leche en tambos y luego quesos”.
“La industria quesera en Tandil tiene mucha tradición, desde fines del XIX los ingleses tenían La Tandilera, producían quesos acá, cuando llega Luís Magnasco se trasformó en una empresa muy grande a nivel nacional, esa tradición trajo queseros de Europa, vinieron vascos con la inmigración, se generó una escuela de tamberos, maestros queseros que hicieron el nombre de la lechería y quesería en Tandil, con el tiempo esas fábricas crecieron, algunas eran particulares, otras de Magnasco, pero también muchas cerraron, otras reflotaron , pero lo que quedó en Tandil es un nombre muy fuerte en quesería y fiambres”
Magnasco destacó que “ahora se agregan actividades, hay un emprendedurismo en variedad de productos, se ha desarrollado una industria alimenticia muy importante, nosotros hemos podido crecer con fondos propios o créditos, pero en este país hay que ir con cautela porque hoy la industria láctea pasó un fin de año muy difícil, los costos subieron enormemente y los “precios cuidados” ponen un piso, los tambos vienen de muchos años de crisis, hacia fin de año y sobre todo ahora con la guerra y suba de commodities pierden rentabilidad, el panorama de hoy no es claro, se cierran tambos , aunque esto es un fenómeno a nivel mundial”.