La producción de leche en Argentina viene creciendo desde hace dos años y se espera que este sea el tercero consecutivo de expansión. Paralelamente, cae el número de unidades productivas en el país. “En 2020 y 2021 la producción aumentó 7,4% y 4.2% respectivamente, hasta julio de 2022 veníamos con un incremento del 0,7% pero por efecto de la sequía eso se frenó, estimo que se va a revertir para fin de año, cerrando un crecimiento acumulado del orden del 14% al 15%”, detalló Jorge Giraudo, director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).
Esto se debe a que, desde hace varios años, se registra una concentración en el sector primario a nivel global y local, donde los tambos más chicos van desapareciendo “por una cuestión de escala, continuidad familiar, entre otras cosas, y van aumentando fuertemente las unidades productivas grandes que utilizan mucha tecnología de insumos y de procesos que van movilizando al sector”, explicó Giraudo.
Del total de leche producido en Argentina, un 75% se destina al mercado interno y un 25% a la exportación. Actualmente, el consumo local se ubica en los 186 litros por habitante al año, pero en los ´90 llegó a superar los 220 litros, y durante los últimos diez años, la cifra osciló entre 185 y 190 litros. La caída del poder adquisitivo, especialmente de la clase media, ha hecho que la composición del consumo se modifique sustancialmente, virando hacia la primarización, con una preponderancia de la leche fluida, quesos cremosos y barra, y una fuerte retracción de la compra de yogures, flanes, postres, leches saborizadas y quesos especiales, que resultan muy caros para los magros salarios de los argentinos a pesar de ser baratos comparativamente con los productos del resto del mundo.
Respecto de la exportación, “es altamente probable que este año las ventas al exterior sean récord, ya que estarán en los 3.000 millones de litros de leche equivalente de los 11.000 que se van a producir, es decir que traería unos 2.000 millones de dólares al país”, destacó el representante de OCLA.
Hoy las exportaciones son diversificadas hacia varios destinos y están traccionando, pero el precio de la leche en polvo, principal producto de exportación, cayó de los 4.400 dólares por tonelada a alrededor de 3.600. “El mercado de futuros pinta un poco más hacia abajo, de todas maneras, 3.500 dólares la tonelada en el mundo es muy buen precio”, aclaró Giraudo.
Desde OCLA, consideran que hay puntos que juegan en contra de la exportación, por caso, mencionan que en Argentina la leche paga un 9 % de derechos de exportación (retenciones) “y a esto se le suma un retraso cambiario importante con un dólar a $136 o $137”, señalaron.
“Nosotros planteamos que este año, con 2.000 millones de dólares de exportación que va a traer la lechería argentina, hay que liberarla un poco, eliminando retenciones, y nos vendría bien que nos den un tipo de cambio especial como el de la soja”, opinó Giraudo. De esa manera, para el directivo, el sector reaccionaría creciendo rápidamente.
“Estamos en un escenario mundial muy favorable para una lechería como la argentina. Nos sobran las ventajas comparativas que nadie tiene que son: clima templado, disponibilidad de agua y de tierras, conocimiento del negocio, buenos profesionales”, remarcó. Pero, lamentó que se carezca de condiciones competitivas. “Tenemos que movernos en lo externo con derechos de exportación y retraso cambiario, con un costo de producción elevadísimo, con falta de financiamiento para crecer, con infraestructura básica muy deteriorada (electrificación, desagües, caminos rurales, puertos) y una presión impositiva del 40%”, enumeró el director de OCLA.
En un contexto de demanda creciente y oferta limitada, de los 800.000 millones de litros de leche que se producen a nivel global, apenas el 11% a 12% se comercializa en el mercado internacional. “En un mundo en donde la producción está en un proceso de amesetamiento o cayendo, producto de las restricciones ambientales que cada día son más fuertes; de una feroz competencia por el uso de la tierra; la dificultad para conseguir trabajadores; la suba de los precios de los alimentos (granos), de los combustibles, de agroquímicos, de fertilizantes, a Argentina le sobran espacio y recursos para duplicar o triplicar su producción de leche y aprovechar así ese hueco grande que van dejar todos los países, salvo Estados Unidos que sigue creciendo”, detalló Giraudo.
Otro punto a tener en cuenta es la suba de los alimentos. “Los precios de los alimentos están pasando de tener un aumento coyuntural a un aumento estructural que llegó para quedarse, van a ser más caros necesariamente porque con el cambio climático es mucho más caro y más difícil producirlos de manera sostenible, y el gasto personal o familiar en ellos va a tener que ser más grande si es que se los quiere disponer, eso es lo que se está analizando a nivel mundial”, advirtió el especialista.
Frente a este escenario, Giraudo aseguró que Argentina tiene una oportunidad única que, de saber aprovecharla, haría de la cadena láctea un sector muy pujante y dinámico. Para eso, consideró necesario “que se deje de complicarla con la alta presión impositiva, las retenciones, la falta de financiamiento, la falta de infraestructura, con que te exijan artificialmente que fijes un precio de producto mientras los costos te siguen subiendo”, entre otras cosas.
A fin de revertir la situación actual, instó a ir reduciendo paulatinamente los derechos de exportación, que, según afirmó, se devolverían rápidamente por la vía de otros impuestos. “Si al sector le liberás la exportación, va a crecer en producción y eso va a volver con IVA, Bienes Personales, Sellos, Ingresos Brutos y demás, te va a devolver rápido y con creces lo que dejaste de percibir por derechos de exportación”, explicó.
Asimismo, pidió sincerar el tipo de cambio. “No estoy hablando de una superdevaluación sino de tener un tipo de cambio más razonable que el actual, con un dólar entre los $170 a $180”, aclaró.
Por otra parte, llamó a trabajar en abrir mercados y cerrar acuerdos bilaterales o multilaterales. “Lo único que tenemos disponible hoy es el Mercosur y después no tenemos un solo acuerdo con preferencia arancelaria en ningún mercado”, indicó.
Hoy el tambo medio argentino absorbe una importante cantidad de mano de obra, ocupa entre 4,5 a 5 equivalente hombre por unidad productiva pero “derrama 10 o 15 hacia afuera entre los proveedores de insumos, prestadores de servicios, transportistas, etc”, destacó Giraudo.
Hay grandes oportunidades a nivel global, hay ventajas productivas a nivel local, faltan las políticas y las transformaciones necesarias para potenciar el efecto multiplicador de la actividad lechera que permita obtener un mayor ingreso de divisas, generación de empleo, arraigo y desarrollo en el interior del país.