ESPMEXENGBRAIND

6 Abr 2025
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6 Abr 2025
La industria láctea asturiana, que es una de las principales empresas que recoge leche en Galicia, demanda al sindicato ganadero por acusaciones de forzar la renogación de precios bajos en Galicia. Los dos implicados tienen un largo historial de enfrentamientos.

En respuesta a las acusaciones realizadas por Unións Agrarias, que señalan a Larsa (compañía controlada por CAPSA Food) como una de las principales responsables de la reducción de precios de la leche en Galicia, Central Lechera Asturiana y CAPSA FOOD han presentado demandas ante los tribunales ordinarios de justicia y ante la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, según informó en primicia Campo Galego ayer. CAPSA Food no ha confirmado oficialmente la noticia.

Unións Agrarias, que es el sindicato más potente en el sector lácteo del país, ha advertido públicamente de  acciones en las cadenas de supermercados contra Larsa, aunque estas acciones aún no se han concretado. Larsa es una marca gallega pero hace lustros que pertenece a CAPSA.

El motivo del conflicto es que Unións Agrarias dice que el grupo está presentando la oferta de precios más baja del mercado, lo que afectaría significativamente a las granjas gallega. La organización ha advertido que, de mantenerse esta posición, otras industrias se verán obligadas a seguir una línea similar para no quedar fuera del mercado.

En estas fechas es cuando muchas granjas deben renegociar sus contratos con las industrias recolectoras. Unións advierte que se está formando un “cartel lácteo” entre las industrias. En 2022 hubo una gran subida de los precios de la leche de vaca pagada en origen. Pasó de los 0,364 euros/litro en diciembre de 2021 a los 0,597 en el mismo mes de 2022.

En la presentación de sus resultados en primavera, CASPA uso el foco en que esta alza le había perjudicado. En concreto, dijo que  “ha continuado retribuyendo a sus ganaderos de forma justa con el objetivo de garantizar la viabilidad a sus explotaciones en el futuro” y añadió que en 2022 facturó más que nunca pero que sus beneficios cayeron mucho, más del 70%, precisamente porque tuvo que subir el precio que paga a las granjas para que estas no quebrasen tras la subida de costes al hilo del aumento de la inflacción y la guerra en Ucrania. Del conflicto entre Unións y Capsa se deduce que en 2023 algunas industrias quieren cambiar esta tendencia y bajarle el precio a los ganaderos.

Hay que tener en cuenta que CAPSA y Unións tienen un largo historial de conflictos. El sindicato creó una organización de productores, Ulega, para negociar en conjunto los precios. En el pasado, intentó negociar con CAPSA pero no hubo acuerdo, pues la industria alcanzó pactos con los ganaderos directamente, saltándose a Ulega, provocando el consecuente enfado en Unións. Desde entonces, CAPSA y sus marcas son uno de los focos de las críticas de la central agraria.

Archivo - Varias personas sujetan la pancarta principal de la manifestación en defensa de unos precios justos para la producción de leche, ante la planta de Larsa, a 16 de noviembre de 2021, en Robr
Archivo – Varias personas sujetan la pancarta principal de la manifestación en defensa de unos precios justos para la producción de leche, ante la planta de Larsa, a 16 de noviembre de 2021, 

En esta ocasión, Unións Agrarias lamenta que Larsa se niegue a sentarse con la organización de productores Ulega, que tiene representación para negociar conjuntamente los precios de la leche de los socios en cada industria. La organización considera que la comparativa de precios que abona una industria en diferentes comunidades autónomas debería ser uno de los criterios a tener en cuenta al otorgar ayudas públicas a las industrias alimentarias.

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