El relevamiento también daba cuenta de factores de incomodidad externos que padecían los trabajadores tamberos, vinculados a las instalaciones, el barro, la lluvia y los horarios. La mayoría de los ordeñes eran entre las 2 y las 4 de la madrugada.
Esos mismos encuestados habitaban en viviendas que no satisfacían las necesidades de las familias, y más del 70% de ellos trabajaba más de 8 horas diarias, con francos y vacaciones desorganizados.
Finalmente, en informe señalaba una dificultad en la comunicación y el trabajo en equipo.
El equipo como motor
Evans consideró que el trabajo en equipo es fundamental en el sector, porque “el tambo es una de las actividades agropecuarias más sensibles al trabajo coordinado”. De allí que “nos fuimos dando cuenta que trabajar en equipo era una herramienta muy poderosa tanto para el crecimiento de las personas como para el crecimiento de las organizaciones”, señaló.
“En esa metodología de espacios participativos, de encuentro entre directivos, mandos medios y colaboradores, se iba creando casi sin querer este entorno saludable de trabajo que iba trayendo todo el bienestar. Porque de alguna manera al estar juntos y preguntarnos cómo estamos, cómo venimos trabajando, qué necesitamos para trabajar mejor, fueron atendiendo algunos factores psicosociales de trabajo”, remarcó.
“Estos equipos permitieron que se conozcan, que puedan resolver problemas más rápidamente, que puedan ser mucho más productivos, donde de alguna manera todos ganan, porque crecen las personas, los equipos y las empresas”, añadió.
Prácticas naturalizadas a transformar
Para prevenir “riesgos psicosociales”, es decir, evitar que se afecten “aquellos factores que tienen que ver con la organización del trabajo o la cultura organizacional que se acercaron a lo que las personas verdaderamente quieren encontrar”, Evans detalló una serie de prácticas naturalizadas que se deben transformar a esos fines, como el trabajo rutinario, presión en el trabajo, inestabilidad laboral, temor a la pérdida de empleo.
También es perjudicial la comunicación deficiente, la falta de incentivos, exigencias que llevan a un desequilibrio entre la vida personal y laboral, estilos de liderazgos que no acompañan el crecimiento, falta de autonomía, indefinición de roles, ausencia de un plan de carrera y el fomento de una cultura organizaciones que no acompaña la evolución del equipo.
Propuestas de valor para mejorar el entorno
La coordinadora de Factor Humano de Aprocal trazó una propuesta de valor para los colaboradores, enfocada a los factores psicosociales que se deben atender, mejoras en la organización del trabajo como la realización de reuniones de equipo, fijar horarios de ordeñe y de trabajo que contemplen la vida personal, social y laboral; establecer perfiles de puestos, profesionalizar los ingresos y promocionar la salud a través de actividades físicas, francos y vacaciones bien organizados.
Asimismo, y para facilitar el entorno de trabajo, lo ideal es que el empleado pueda acceder a una vivienda digna, crear espacios físicos para reuniones, brindar una buena conectividad, actualizar las instalaciones y maquinarias para mejorar la eficiencia y la comodidad de los operarios.
Otro punto importante es el fomento de la participación a través de un clima laboral positivo, la celebración de reuniones, realización de encuestas y eventos.
Y no menos importante es el fomento de la capacitación continua para profesionalizar las tareas y generar el desarrollo de habilidades sociales y técnicas.
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