La industria uruguaya no descansa ante el cierre de empresas y esta vez fue el turno de la cooperativa láctea Calcar, que cerró su planta ubicada en la localidad de Tarariras, en el departamento de Colonia que resultó en el despido de 107 trabajadores directos y el anuncio de un paro nacional para hoy por parte de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL).
El presidente de la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), Luis Guigou, explicó a El País que los empleados se encuentran bajo ocupación preventiva con el objetivo de continuar procesando materia prima. Por este motivo, consideró que el suministro de leche no se verá afectado durante los próximos días. Guigou insistió que los directivos de la cooperativa anunciaron su retiro de forma repentina y agregó que esto afecta a entre 70 y 80 pequeños productores.
El presidente del sindicato sostuvo que el mes pasado el directorio había enviado a unos 20 trabajadores a seguro de paro y de esta manera, Altrac solicitó que se implementara de forma rotativa entre todo el personal.
En medio de la polémica, ayer se remató la empresa Howald y Krieg (exproductor del queso Alpa, hoy en manos de Conaprole) en Nueva Helvecia. Según informó el portal Helvecia, la empresa seguirá trabajando con normalidad y aseguró que los 25 trabajadores continuarán produciendo lácteos.
Según el comunicado difundido por la FTIL, el próximo miércoles se llevará a cabo una Asamblea General y sostuvo que “resuelve gestionar con carácter grave y urgente reuniones con las máximas jerarquías del Ministerio de Trabajo, Instituto Nacional de la Leche y solicitar ser recibidos por el presidente de la República”.
Cierre de plantas
Luego de 67 años de trabajo, en 2023, Calcar había anunciado el cierre de su planta en la ciudad de Carmelo, de donde es originaria y por lo cual fueron despedidos unos 200 trabajadores. La fábrica ubicada en Tarariras —cuyo propietario era la cooperativa Caprolet— fue adquirida por Calcar en 2009 con el objetivo de expandir la recepción de leche.
La empresa fundada en 1956 llegó a tener unos 300 empleados en planilla y más de 200 productores, aunque en su ultima etapa el personal se redujo a unos 100 trabajadores.
Según informó a El País el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano, el próximo lunes se mantendrá una reunión con el Comité Ejecutivo de la gremial para analizar alternativas. Ante el despido de 50 trabajadores de la curtiembre uruguaya Paycueros y el envío de otras 150 a seguro de paro, el sindicalista había advertido a El País que Yazaki no sería el último cierre de empresas en el país, ya que existen varios sectores de actividad en crisis. En este caso, sostuvo que la dirección de la empresa láctea se lo adjudicó a la falta de remitentes.
Sin embargo, Guigou dijo que el cierre se generó con motivo de un “extremado costo financiero asumido por la gerencia anterior” y la caída del mercado en Venezuela, para lo cual Calcar había realizado una importante inversión que generó pérdidas por más de US$ 10 millones en 2021.
Ante esta situación, según explicó Guigou, Altrac lanzó el programa “Salvemos Calcar” donde había advertido al gobierno la crisis que se le avecinaba a la industria láctea. En 2022, la empresa decidió colocar quesos en Rusia y tras desatarse la guerra con Ucrania ese contrato cayó. por lo que tuvo que volcarse al mercado interno, lo que no resultó suficiente para mantener el nivel de actividad..
A partir del Fondo de Reconversión de la industria láctea aprobado en 2023, Calcar realizó una reestructura con un aporte del estado de más de US$ 4 millones, donde además se solicitó el retiro de 90 trabajadores. Según comentó el presidente de la gremial, Altrac entendió la propuesta como una alternativa de mantener la empresa.
Industria Láctea
En Uruguay, la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole) concentra alrededor del 80% de la producción de la industria láctea y según Guigou, esto “agudiza las asimetrías del sector”. Consultado sobre la posibilidad de Conaprole de absorber los remitentes, el sindicalista señaló que los grandes irían a una multinacional, mientras que los productores pequeños se dedicarían a la producción de quesos o cerrarían sus tambos.
Otra empresa afectada por la situación es la multinacional Lactalis, que cerró su planta en el departamento de Salto y trasladó su quesería a Cardona, Soriano, donde terminó adquiriendo la firma Granja Pocha con el objetivo de afianzarse en el mercado del sur del país. Sin embargo, Guigou señaló que la producción se concentrará en Juan Lacaze, Colonia, lo que afectaría a entre 80 y 100 trabajadores.
En enero de este año, la Cooperativa Lechería de Melo (Coleme) anunció la finalización de la primera etapa de su reestructura que implicó la tercerización del servicio de distribución de los productos. Altrac prevé que con motivo de la falta de tecnología en los tambos y volúmenes de producción menores a 20.000 litros, la empresa redistribuiría a unos 13 trabajadores entre otras de Cerro Largo para así instalar una planta de menor porte.
Coleme fue fundada en 1932 y Guigou consideró que por tratarse de la cooperativa más antigua del país todavía no se concretó su cierre definitivo y la industria busca alternativas de reconversión para mantenerla.