ESPMEXENGBRAIND

30 Nov 2025
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30 Nov 2025
Científicos hallaron residuos de leche en cerámicas neolíticas, revelando cómo empezó el consumo lácteo europeo.
Leche hace 7.000 años

Un estudio internacional liderado por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) reveló que las comunidades neolíticas de Europa ya consumían productos lácteos hace más de 7.000 años, aunque con marcadas diferencias entre el norte y el sur del continente.

El equipo analizó más de 500 fragmentos de cerámica hallados entre la Península Ibérica y el Báltico, datados entre 7.500 y 5.500 años atrás. A través de técnicas de cromatografía de gases y espectrometría de masas, los investigadores identificaron residuos de grasas animales, ceras vegetales, aceites de pescado y compuestos lácteos adheridos a las paredes de las vasijas.

Los resultados mostraron un patrón regional sorprendente:

  • En el norte de Europa, la zona atlántica francesa y las islas británicas, la presencia de residuos lácteos fue muy frecuente.

  • En el sur de Europa, especialmente en la Península Ibérica y el sur de Francia, las cerámicas se usaban más para productos cárnicos.

Según los autores, esta diferencia se explica por el tipo de ganado predominante —bovino en el norte, ovino y caprino en el sur— y por una divergencia genética humana: la persistencia de la lactasa, la capacidad de digerir lactosa en la adultez, evolucionó más intensamente en el norte europeo.

El estudio, publicado por la revista Nature Ecology & Evolution, ayuda a comprender cómo el consumo de leche se incorporó progresivamente a la dieta humana y cómo ese hábito influyó tanto en la cultura alimentaria como en la evolución biológica.

“Las diferencias en el uso de la leche reflejan no solo estrategias económicas, sino también adaptaciones genéticas y culturales al entorno”, explicó la investigadora principal Mireia Llorente, del Departamento de Prehistoria de la UAB.

Los fragmentos de vasijas neolíticas cuentan una historia silenciosa: la de los primeros europeos que aprendieron a domesticar animales, fermentar la leche y transformar la nutrición en cultura. Cada trazo químico en esas cerámicas nos acerca al origen mismo del vínculo entre humanos y lácteos.

Fuente principal:
Universidad Autónoma de Barcelona – Sala de prensa
Complementarias: Nature Ecology & Evolution, National Geographic, Max Planck Institute for the Science of Human History

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