La historia de los Beltramino es la de una familia que se alejó del tambo, probó otros caminos y terminó volviendo a la lechería con una escala y una eficiencia impensadas años atrás. Tras haber abandonado la producción de leche para apostar por la agricultura y luego por el engorde a corral, hoy ordeñan 1.200 vacas y alcanzan promedios de 40 litros diarios por animal, apoyados en tecnología, manejo y valor agregado.
El origen del emprendimiento se remonta a varias décadas atrás, cuando Idelmo Beltramino desarrolló un tambo pastoril eficiente en la zona de Etruria, Córdoba. Con el tiempo, la posta pasó a su hijo Luis y luego a su nieto Matías, quien se incorporó al negocio familiar tras recibirse de contador. En pleno auge sojero, la familia decidió reducir la lechería y volcarse a la agricultura, una decisión que con los años mostró sus límites: la superficie disponible no alcanzaba para sostener a toda la familia y los márgenes resultaron insuficientes.
Luego de cerrar el tambo y conservar apenas un pequeño rodeo, la experiencia agrícola y un feedlot tampoco lograron dar estabilidad económica. Fue entonces cuando decidieron reabrir la lechería. Comenzaron de manera modesta, con pocas vacas y bajos precios, pero aprovecharon oportunidades de mercado para recomponer el rodeo, crecer en escala y profesionalizar el sistema productivo.
El modelo actual se basa en sistemas de dry lot con fuerte foco en el bienestar animal, alimentación balanceada, genética mejorada e inseminación artificial. La inversión en infraestructura, manejo de corrales, control sanitario y confort permitió pasar de producciones de menos de 30 litros a promedios cercanos a los 40 litros por vaca, con tres ordeños diarios. A lo largo de los años incorporaron nuevos establecimientos, replicando el mismo esquema productivo y formando equipos de trabajo estables y comprometidos.
Hoy la empresa trabaja unas 1.700 hectáreas entre campos propios y alquilados, con tres tambos en funcionamiento y un rodeo total de 1.200 vacas en ordeñe. El crecimiento productivo se complementó con una estrategia de agregado de valor: primero elaborando quesos a fasón y luego desarrollando una red comercial propia, con locales, distribución regional y marca propia.
Lejos de aquella etapa en la que “se quemaron con la leche”, los Beltramino encontraron en la lechería una oportunidad de desarrollo sostenido. Escala, tecnología, gestión y diversificación fueron las claves para transformar una actividad que parecía inviable en un negocio sólido y en expansión.
Fuente:
Clarín – Rural
https://www.clarin.com/rural/beltramino-quemaron-leche-ahora-ven-vacas-rien_0_5s0EEFwnnm.html






