El yogur se consolida como uno de los alimentos lácteos más estudiados por la ciencia en relación con la salud y la longevidad. Investigaciones recientes vuelven a poner el foco en su consumo diario como un hábito asociado a una mejor salud intestinal, fortalecimiento del sistema inmunológico y menor riesgo de enfermedades crónicas.
El principal valor del yogur reside en su aporte de probióticos, microorganismos vivos que contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, un ecosistema clave para funciones esenciales del organismo. Una microbiota saludable no solo favorece la digestión, sino que también se vincula con procesos metabólicos, inflamatorios e incluso cognitivos.
Diversos estudios observacionales señalan que las personas que incorporan yogur de manera regular en su dieta presentan menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos digestivos. Estos efectos positivos se explican por la combinación de bacterias beneficiosas, proteínas de alta calidad, calcio y vitaminas presentes en este alimento.
Además, el yogur se adapta a distintas etapas de la vida y estilos alimentarios, lo que refuerza su rol como un alimento funcional dentro de una dieta equilibrada. En un contexto global donde la longevidad saludable es una prioridad creciente, el yogur aparece como un aliado accesible y respaldado por evidencia científica.
Para la industria láctea, esta tendencia refuerza el posicionamiento del yogur como un producto estratégico, con creciente demanda en segmentos vinculados al bienestar, la prevención y la nutrición personalizada, tanto en mercados desarrollados como emergentes.
Fuente: Gut Microbiota for Health
🔗 https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/podria-ser-comer-yogur-a-diario-uno-de-los-secretos-para-vivir-mas-tiempo/






