El mercado lácteo uruguayo aún arrastra las consecuencias de un acuerdo comercial firmado en julio de 2015 con Venezuela para la exportación de alimentos, entre ellos leche en polvo, quesos y otros lácteos, que terminó afectando la estabilidad financiera de varios actores del sector.
El convenio, anunciado por el gobierno uruguayo como una oportunidad para asegurar la colocación de productos locales en el mercado venezolano, preveía la constitución de un fideicomiso en el banco venezolano Bandes y la participación de proveedores lácteos nacionales como Conaprole, CALCAR, Pili y Claldy.
Sin embargo, los pagos nunca se realizaron en tiempo y forma debido a la escasez de divisas por parte del Estado venezolano, lo que obligó a estas empresas a recurrir al sistema financiero para sostener su operativa y financiar la producción mientras esperaban los cobros comprometidos. Según reportes locales, las compañías llegaron a tomar préstamos por un total aproximado de US$ 66 millones para compensar los atrasos, y el gobierno uruguayo debió enviar propuestas legislativas que permitieron que el Estado asumiera el costo de los intereses de esos créditos hasta 2021.
En particular, CALCAR, cooperativa con plantas en Carmelo y Tarariras, participó activamente como proveedora de quesos en el marco de ese acuerdo y, aunque logró eventualmente cobrar sus envíos —unos US$ 22 millones— lo hizo de manera tardía, generando tensiones financieras internas significativas para la empresa y sus asociados.
La situación también dejó un saldo pendiente de aproximadamente US$ 30 millones con Conaprole, que derivó en una demanda judicial en curso en Uruguay y alimentó la discusión sobre la conveniencia y riesgos de compromisos comerciales con contrapartes estatales en contextos de alta volatilidad económica.
Si bien Venezuela fue durante años uno de los destinos más importantes para las exportaciones lácteas uruguayas, su participación en el comercio del sector se ha reducido drásticamente, y en 2025 las exportaciones de productos lácteos desde Uruguay alcanzaron casi US$ 928 millones hacia muchos otros mercados, mientras que el país caribeño prácticamente desapareció del mapa comercial de la industria.
El caso pone de relieve los riesgos que enfrentan las cadenas lácteas cuando dependen de acuerdos de largo plazo con contrapartes que pueden no cumplir sus compromisos, obligando a las empresas a endeudarse, reconfigurar sus estrategias financieras y buscar diversificación de mercados para asegurar estabilidad y crecimiento en un entorno global competitivo.
Fuente: Carmelo Portal – https://www.carmeloportal.com/118089-el-acuerdo-con-venezuela-que-obligo-a-endeudarse-a-la-lecheria-y-afecto-a-calcar/amp?utm_source=chatgpt.com






