El queso no solo ocupa un lugar central en la gastronomía global, sino que también despierta una respuesta particular en el cerebro humano. Diversos estudios científicos explican por qué este alimento genera placer intenso e incluso puede resultar difícil de dejar, un fenómeno que combina biología, nutrición y cultura alimentaria, con implicancias directas para el mercado lácteo internacional.
Investigaciones en neurociencia y nutrición muestran que el consumo de queso activa circuitos cerebrales asociados al sistema de recompensa, los mismos que responden ante estímulos placenteros como ciertos sabores dulces o grasos. Esta reacción no implica una adicción clínica en sentido estricto, pero sí una respuesta reforzada al consumo.
Uno de los factores clave es la presencia de caseína, una proteína láctea que, durante la digestión, se descompone en compuestos conocidos como casomorfinas. Estas sustancias pueden interactuar con receptores opioides del cerebro, generando sensaciones de bienestar y satisfacción. Aunque su efecto es moderado y muy inferior al de sustancias adictivas, contribuye a explicar por qué el queso resulta tan atractivo para muchos consumidores.
A esto se suma el alto contenido de grasa y sal, dos elementos que el cerebro humano tiende a asociar con alimentos energéticamente valiosos. Desde una perspectiva evolutiva, estos atributos eran escasos y esenciales, por lo que el organismo desarrolló mecanismos para priorizar su consumo. En el contexto actual, esa preferencia se traduce en una fuerte afinidad por alimentos como el queso.
Placer, cultura y consumo
Más allá de la bioquímica, el atractivo del queso está profundamente ligado a la cultura alimentaria. En muchas regiones del mundo —Europa, América Latina, Medio Oriente— el queso forma parte de tradiciones culinarias, rituales sociales y hábitos cotidianos. Esta dimensión cultural refuerza el vínculo emocional con el producto y potencia su percepción como alimento placentero.
Desde el punto de vista del mercado, esta combinación de placer sensorial, valor nutricional y arraigo cultural explica por qué el queso sigue siendo una de las categorías más dinámicas dentro del sector lácteo, incluso en contextos de debate nutricional o cambios en los hábitos de consumo.
Implicancias para la industria láctea
Para la industria, entender los mecanismos que hacen del queso un alimento tan atractivo resulta clave. No se trata solo de marketing, sino de diseño de productos, perfiles sensoriales y segmentación de consumidores. El desarrollo de quesos con distintos niveles de maduración, texturas y sabores responde precisamente a esta diversidad de estímulos que el consumidor busca.
Al mismo tiempo, el conocimiento científico permite desmitificar conceptos como la supuesta “adicción” al queso, aportando una mirada equilibrada que reconoce su capacidad de generar placer sin equipararlo a sustancias nocivas. Esto resulta relevante en un contexto donde los lácteos enfrentan cuestionamientos y compiten con alternativas vegetales.
Nutrición y equilibrio
Los especialistas subrayan que el queso, consumido con moderación, aporta proteínas de alta calidad, calcio, vitaminas y minerales esenciales. El desafío está en integrarlo dentro de una dieta equilibrada, especialmente en poblaciones con consumo elevado de grasas saturadas o sodio.
Desde una perspectiva global, el renovado interés científico por el queso refuerza su vigencia como alimento funcional y culturalmente significativo, lo que sostiene su demanda en mercados maduros y emergentes. Para el mercado lácteo internacional, esto implica que el queso seguirá siendo un pilar estratégico en términos de valor agregado, diferenciación y consumo.
En síntesis, el placer que genera el queso no es casual: responde a una combinación de biología, evolución y cultura, factores que explican su persistente protagonismo en la dieta humana y su peso económico dentro del sistema alimentario global.
Fuente: Infobae –
Queso: por qué este alimento genera placer y puede resultar adictivo, según la ciencia
https://www.infobae.com/salud/2026/01/19/queso-por-que-este-alimento-genera-placer-y-puede-resultar-adictivo-segun-la-ciencia/






