La producción de leche de cabra se posiciona como una alternativa productiva y sostenible en regiones afectadas por la crisis hídrica, gracias a la capacidad de las cabras para adaptarse a condiciones áridas y su eficiencia en el uso de agua y forraje comparada con otras especies ganaderas. Este enfoque productivo no solo responde a desafíos ambientales, sino que también ofrece oportunidades de diversificación para mercados lácteos locales y especializados.
La cabra —animal rústico por excelencia— tiene ventajas biológicas y de manejo que la hacen más resiliente frente a sequías y reducción de recursos hídricos. La literatura científica y técnica señala que las cabras requieren menos agua por unidad de producto, alimentan con pasturas menos exigentes y pueden forrajear vegetación más diversa, lo cual reduce la presión sobre reservas hídricas escasas y mejora la sostenibilidad de la producción primaria.
Adaptación y ventaja productiva
En zonas donde la disponibilidad de agua ha disminuido, como en partes de los Valles Calchaquíes, regiones semidesérticas o cuencas con estrés hídrico recurrente, la cabra representa una alternativa que puede mantener niveles de producción de leche estables con menor insumo de agua y menor dependencia de granos importados o forrajes de alto costo.
Adicionalmente, la leche de cabra tiene un perfil nutricional diferenciado —con partículas de grasa más pequeñas, mejor digestibilidad y perfil de ácidos grasos propio— lo que hace que sus productos, especialmente quesos artesanales y derivados, puedan posicionarse en nichos de mercado de consumo premium o con valor agregado.
Economía local y cadenas productivas
La adopción de sistemas caprinos no solo tiene potencial eco-productivo, sino también impacto económico local. En muchas zonas rurales, la producción caprina es una actividad de menor escala pero de alta densidad de mano de obra familiar, lo que favorece la generación de empleo y la permanencia en el campo.
El desarrollo de centros de acopio, cooperativas y circuitos cortos de comercialización para leche y queso de cabra puede fortalecer economías regionales y reducir la dependencia de mercados intermediados que suelen presionar a los pequeños productores.
Oportunidades de mercado
La tendencia global en productos lácteos registra un crecimiento sostenido en segmentos funcionales y diferenciados: quesos con denominación de origen, productos orgánicos, leches especiales (bajas en lactosa, enriquecidas en nutrientes) y alimentos dirigidos a consumidores con sensibilidad digestiva. En este contexto, la leche de cabra y sus derivados encuentran una demanda creciente tanto en mercados domesticados como en exportación, especialmente en países europeos y mercados de nicho en América del Norte y Asia.
Para los sectores industriales y agroexportadores interesados en diversificación de portafolios, invertir en capacidades de procesamiento caprino puede significar menor riesgo frente a productos básicos de fuerte competencia, como la leche bovina líquida.
Retos y medidas de apoyo
A pesar de estas ventajas, la consolidación de la producción caprina enfrenta desafíos estructurales: sistemas de recolección eficientes, certificación sanitaria, asistencia técnica especializada y estrategias de financiamiento accesible. Asimismo, la percepción del consumidor y la educación sobre las propiedades de la leche de cabra requieren campañas de comunicación y posicionamiento de marca.
Políticas públicas que respalden la capacitación técnica, infraestructura de acopio y acceso a mercados diferenciados pueden acelerar la transición hacia sistemas más resilientes y sostenibles.
Fuente: Sitio Andino – La leche de cabra, una alternativa sostenible frente a la crisis hídrica
https://www.sitioandino.com.ar/departamentales/la-leche-cabra-una-alternativa-sostenible-la-crisis-hidrica-n5716084






