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24 Ene 2026
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24 Ene 2026
El acuerdo comercial con la Unión Europea impacta en etiquetas de queso argentino, obligando a modificar denominaciones para cumplir normas de origen y evitar conflictos legales.
Por qué varios quesos deberán cambiar de nombre por el acuerdo Mercosur-UE

A raíz del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), varios quesos producidos en Argentina y otros países del bloque sudamericano deberán ajustar sus denominaciones comerciales para evitar conflictos con denominaciones de origen europeas que están protegidas bajo normas comunitarias. Esta exigencia surge de la armonización de reglas de etiquetado y denominación de productos agroalimentarios incluida en el marco del pacto, cuyo objetivo es facilitar el comercio mientras protege la propiedad intelectual y cultural de alimentos con identidad arraigada.

Este inusual efecto colateral del acuerdo ha generado un debate entre productores, exportadores y autoridades regulatorias de Argentina, especialmente en torno a quesos cuyos nombres coinciden con denominaciones europeas protegidas, como “Parmesano”, “Gouda”, “Edam” o “Roquefort”, entre otros. La inquietud principal radica en que, al ingresar a mercados europeos con denominaciones similares a las de productos europeos protegidos, estos quesos sudamericanos podrían ser objetados por las autoridades comunitarias o por los mismos consorcios de defensa de indicaciones geográficas.

¿Por qué ocurre este cambio?

El acuerdo Mercosur-UE no solo busca reducir aranceles y ampliar el acceso preferencial a mercados, sino también establecer mecanismos de protección de las denominaciones geográficas e indicaciones de origen que son distintivos de regiones específicas. En la Unión Europea, productos como Parmigiano-Reggiano, Roquefort o Manchego se encuentran amparados por figuras como la DOP (Denominación de Origen Protegida) o la IGP (Indicación Geográfica Protegida), que restringen el uso de ciertos términos a productos elaborados dentro de ámbitos geográficos y bajo prácticas tradicionales específicas.

Al llegar a este marco regulatorio, quesos sudamericanos que tradicionalmente utilizaron nombres descriptivos o que replican denominaciones europeas ahora enfrentan el desafío de ajustar sus etiquetas y estrategias de marca para cumplir con lo pactado. Esto incluye reemplazar términos que puedan inducir a confusión con nombres protegidos, adaptándolos por denominaciones genéricas o localizadas que no entren en conflicto con las normas de la UE.

Impacto para productores y exportadores

Para los industriales y tamberos exportadores, este ajuste implica una serie de tareas operativas y estratégicas:

  • Modificar etiquetas y presentaciones de productos destinados a la exportación hacia mercados que adoptarán las reglas del acuerdo.

  • Revisar estrategias de marca y posicionamiento comercial para evitar perder reconocimiento de productos en mercados tradicionales.

  • Adaptar documentación técnica y fitosanitaria que respalde nuevas denominaciones para evitar objeciones aduaneras o regulatorias.

Si bien estos cambios pueden traer costos administrativos y logísticos, la contra­parte es que forman parte de un acuerdo de largo plazo que abre oportunidades para ampliar mercados y reducir barreras arancelarias, siempre que los ajustes se realicen con antelación y acompañamiento institucional.

Lectura estratégica para el mercado lácteo

Este efecto del acuerdo Mercosur-UE —el cambio de nombres de quesos para cumplir normas europeas— pone en evidencia cómo los tratados comerciales no solo afectan aranceles, sino también aspectos de propiedad intelectual, denominaciones geográficas y derechos de uso de vocabulario tradicional. En el sector lácteo, donde los quesos representan productos de alto valor agregado y fuerte identidad cultural, este tipo de cuestiones se vuelve especialmente relevantes.

Para los exportadores del Mercosur, anticiparse a estos requisitos implica no solo cumplir con las normas de destino, sino también diferenciar sus productos mediante estrategias de marca que refuercen su origen, calidad y atributos propios, sin depender exclusivamente de nombres que puedan verse restringidos por derechos europeos.

Además, estos ajustes pueden tener efectos positivos indirectos: al impulsar a los productores a posicionar sus productos con nombres propios o distintivos, estos quesos pueden ganar reconocimiento de origen latinoamericano, sumando valor agregado y conectando con nichos de mercado que valoran la diversidad gastronómica global.

En síntesis, más allá de las posibles dificultades operativas, la adaptación de denominaciones abre una oportunidad de fortalecimiento de identidad e innovación comercial en un mercado global cada vez más exigente en materia de normas, trazabilidad y reputación de marca.

Fuente: La Nación – Economía y Campo
El curioso motivo por el que varios quesos tendrán que cambiar de nombre por el acuerdo Mercosur
https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/el-curioso-motivo-por-el-que-varios-quesos-tendran-que-cambiar-de-nombre-por-el-acuerdo-mercosur-nid21012026/

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