La cadena que une al tambo con la mesa urbana se consolidó en Argentina durante los últimos años, con el queso como uno de los productos lácteos de mayor penetración en hogares y puntos de venta. Según un análisis reciente, este crecimiento responde tanto a transformaciones en los patrones de consumo como a avances en la producción y comercialización de variedades tradicionales y de valor agregado.
El consumo de queso —en sus múltiples formatos como cremas, porciones para sándwich, barras y variedades maduras— ha evolucionado aceleradamente en zonas urbanas, donde los hábitos alimentarios incorporan estos productos no solo como alimentos básicos sino también como ingredientes versátiles en la gastronomía diaria. La tendencia se observa tanto en segmentos premium como en opciones más accesibles, lo que amplía el espectro de demanda.
Este dinamismo está acompañado por un crecimiento productivo sostenido de establecimientos tamberos y queserías artesanales e industriales, que han logrado integrar capacidades técnicas con exigencias de inocuidad y estándares de calidad adecuados para abastecer mercados urbanos. La ampliación de líneas, especialización de productos y enfoque en diferenciación —por ejemplo respecto de perfiles de maduración o denominaciones regionales— han sido factores clave para sostener el interés del consumidor.
Desde la perspectiva del mercado lácteo, el avance del consumo de queso tiene múltiples implicancias. Para los productores de leche cruda, una mayor demanda de quesos se traduce en mayores volúmenes demandados por la industria transformadora, lo que puede repercutir positivamente en la planificación de producción y contratos de suministro. A la vez, la diversificación de variedades y formatos ofrece mecanismos de valor agregado que contribuyen a mitigar la presión sobre los precios de leche cruda al productor.
La industria láctea también enfrenta desafíos asociados a esta expansión. El crecimiento del consumo urbano exige mejoras en la logística de distribución, sistemas de cadena de frío y estrategias comerciales que permitan acercar los productos a distintos segmentos de mercado, incluidos canales de retail y venta en línea. Además, la competencia con quesos importados —especialmente en segmentos de alta gama— exige posicionar con identidad y calidad los productos nacionales.
A nivel económico, la expansión del queso dentro de la canasta alimentaria urbana puede influir en estructuras de precios y en la asignación de valor dentro de la cadena láctea. La posibilidad de trasladar parte del valor agregado desde el producto final hacia eslabones anteriores es un reto que requiere mecanismos de negociación más transparentes entre industrias y tamberos.
A corto plazo, la consolidación de hábitos de consumo urbano favorecerá la continuidad de crecimiento de volumen y diversificación de productos. A mediano plazo, la evolución del mercado dependerá de la capacidad del sector para innovar, integrar valor agregado y atender nichos de consumo, sosteniendo así la relevancia del queso argentino tanto en el mercado doméstico como en potenciales destinos de exportación.
Fuente: La Nación – Del campo a la ciudad: el camino del queso que llega a millones de argentinos
https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/del-campo-a-la-ciudad-el-camino-del-queso-que-llega-a-millones-de-argentinos-nid27012026/






