Entendiendo el impacto del queso en la presión arterial
Durante años se ha dado al queso una mala reputación en relación con la hipertensión: ¿el motivo? su contenido de sodio y grasa. Sin embargo, los estudios nutricionales muestran que la relación no es tan simple ni unívoca.
El queso es una matriz alimentaria compleja que no solo aporta sal, sino también calcio, proteínas de alta calidad, péptidos bioactivos y, en algunos casos, probióticos. Estos componentes pueden modular la presión arterial favoreciendo la relajación de los vasos sanguíneos y una función endotelial más saludable.
¿Qué papel juega el sodio?
El sodio es un factor bien conocido que puede elevar la presión arterial, especialmente en personas sensibles a la sal. El queso, dependiendo del tipo, puede aportar entre 150 y 250 mg de sodio por 30 g. En consumo elevado y frecuente, sobre todo de variedades muy curadas o saladas, esto puede contribuir a incrementar las cifras tensionales.
Estudios de salud pública recomiendan reducir el sodio de la dieta para una mejor salud cardiovascular.
Pero no todo es malo: péptidos y beneficios potenciales
Durante la fermentación del queso se generan péptidos con actividad biológica que han mostrado efectos similares a algunos fármacos antihipertensivos al inhibir la enzima convertidora de angiotensina (ECA). Este mecanismo puede ayudar a relajar los vasos sanguíneos y favorecer una presión arterial más baja.
Esta evidencia coincide con estudios que señalan que ciertos productos lácteos fermentados o con péptidos específicos pueden estar asociados con una ligera reducción del riesgo de hipertensión y una mejor salud vascular.
¿Cuánto y qué queso conviene comer?
Moderación y elección del tipo de queso son claves:
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🍽️ Porciones sugeridas: aprox. 30–40 g de queso fresco o semicurado al día puede formar parte de una dieta equilibrada.
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🧂 Evitar o limitar: quesos muy curados, procesados o con alto contenido de sal.
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🧀 Mejor elección: variedades frescas o tiernas, opciones etiquetadas “bajas en sal” o fermentados naturales.
¿Es malo para quienes tienen hipertensión?
No necesariamente. El queso no está contraindicado automáticamente, pero en personas con hipertensión diagnosticada es recomendable:
✔️ optar por quesos con menos sodio
✔️ integrar el queso en un patrón dietario rico en frutas, verduras y legumbres
✔️ consumirlo 3–4 veces por semana en porciones moderadas
✔️ evitar integrarlo en dietas ultraprocesadas
El queso no es ni un villano ni un milagro absoluto para la presión arterial. Su impacto depende de:
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la variedad elegida,
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el nivel de sodio,
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el contexto dietético general,
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y la cantidad consumida.
Consumido con moderación y dentro de una alimentación saludable, incluso puede formar parte de estrategias nutricionales que favorezcan la salud cardiovascular.
Fuente:
Mundiario. “Queso, sodio y péptidos: cómo influye realmente en la presión arterial”. 12 de febrero de 2026.
Disponible en: https://www.mundiario.com/articulo/alimentacion/queso-sodio-peptidos-como-influye-realmente-presion-arterial/20260212025620374406.html






