En el marco de las negociaciones con el bloque europeo (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein), las autoridades buscan identificar a las industrias que han comercializado históricamente esta variedad para proteger su derecho de uso ante las nuevas reglas de propiedad intelectual.
El avance de los tratados comerciales entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) ha activado un mecanismo crítico de defensa para las industrias lácteas regionales. Las autoridades nacionales han lanzado un llamado oficial para que las empresas y usuarios que hayan utilizado la denominación “Queso Sbrinz” antes de las fechas de corte del acuerdo presenten sus pruebas de comercialización.
La batalla por las Indicaciones Geográficas (IG)
El nudo del conflicto radica en las Indicaciones Geográficas. Los países de la EFTA, liderados por Suiza, buscan proteger sus nombres tradicionales, lo que en la práctica impediría que las industrias de Argentina, Uruguay o Brasil sigan utilizando nombres como “Sbrinz” en sus etiquetas, a menos que demuestren un uso histórico y continuo.
Los puntos clave de esta convocatoria son:
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Seguridad Jurídica: Permitir que las industrias que ya producen esta variedad bajo ese nombre puedan seguir haciéndolo sin enfrentar sanciones o bloqueos comerciales.
Plazos de Registro: Las empresas deben documentar facturas, etiquetas y registros de marca que demuestren la elaboración y venta del producto con anterioridad a la firma del pre-acuerdo.
Alcance del Mercado: Esta protección es vital no solo para el mercado interno, sino para mantener la competitividad en las exportaciones regionales dentro del bloque Mercosur.
Un precedente para otras variedades
El caso del Sbrinz es apenas la punta del iceberg. Este proceso de validación de “usuarios previos” servirá de modelo para otras denominaciones en disputa, como el Gruyère, el Parmesano o el Roquefort, que están bajo la lupa en el acuerdo paralelo con la Unión Europea.
Para las unidades productivas y plantas industriales del Cono Sur, la falta de registro en estas convocatorias podría significar la obligación de realizar un re-branding masivo de sus líneas de productos, con el consecuente costo en marketing y la pérdida de posicionamiento ante el consumidor final.
El rol de las cámaras industriales
Desde las cámaras del sector se insta a las oficinas legales de las lácteas a no subestimar estos plazos. El reconocimiento como “usuario previo” es la única vía legal para coexistir con las protecciones que Europa exige para sus productos de origen.
Fuente: Tardáguila Agromercados






