El sector lácteo desempeña un papel clave en la alimentación y la economía españolas. De hecho, los lácteos son, según la comunidad científica, alimentos esenciales para una dieta equilibrada, aportando nutrientes vitales como calcio, proteínas y vitaminas que son fundamentales para el bienestar de la población. Así, en un contexto donde las preocupaciones por la salud y la nutrición son cada vez más relevantes, como industria transformadora, debemos asegurarnos de que los ciudadanos españoles sigan teniendo acceso a lácteos elaborados en nuestro país con leche española.
Para garantizar este acceso, es imprescindible que en España se produzca suficiente leche como materia prima, lo que exige un enfoque decidido a fortalecer nuestra capacidad de producción primaria. En definitiva, si queremos que nuestros conciudadanos continúen disfrutando de lácteos elaborados en nuestro país, debemos procurar que la producción de leche en España sea lo suficientemente robusta y sostenible. Esto significa, no solo garantizar un grado suficiente de autoabastecimiento, sino también mantener nuestra presencia en los mercados internacionales, donde los lácteos españoles han ganado reconocimiento y prestigio a lo largo de los años.
Sin embargo, algunas previsiones arrojan un futuro incierto y preocupante. Según las Perspectivas Lácteas a Largo Plazo, publicadas por el IFCN Dairy Research Network, la oferta de leche en todo el mundo disminuirá un 0,2% anual hasta 2030, y posteriormente un 0,6% hasta 2050. En el caso de España, esto se traduce en una caída del 15% en nuestra producción de leche para 2050 en comparación con 2023. Es decir, dentro de unos años, si no cambia la situación actual, no solo seremos incapaces de cubrir nuestra demanda interna de leche, sino que nuestra dependencia de las importaciones se incrementará, afectando la estabilidad de un sector clave para nuestra economía rural.
Este panorama plantea un desafío claro: la necesidad de aumentar la producción de leche en España como materia prima. Pero para lograrlo, no basta con mantener el status quo. Es urgente que se busquen soluciones que, no solo permitan el relevo generacional en el campo, sino que también estimulen el crecimiento de la producción. No nos conformamos con quedarnos como estamos; queremos crecer como sector, fortalecer nuestras explotaciones y las industrias transformadoras que juegan un papel esencial en la dinamización de las zonas rurales.
Para ello, es fundamental que el entorno regulatorio sea adecuado y favorable al crecimiento del sector. En la actualidad, este entorno no está ayudando a mejorar la competitividad de las granjas ni a proporcionar seguridad jurídica a los operadores de la industria. La limitación del tamaño de las granjas y la creciente presión normativa, como las estrictas normas medioambientales o la Ley de la Cadena Alimentaria, son ejemplos de un marco que, lejos de incentivar el crecimiento, dificultan la expansión. Con respecto a esta última, ya hemos solicitado desde el sector su revisión ya que, su implementación no está exenta de problemas.
Necesitamos un entorno que permita a nuestras empresas lácteas competir en igualdad de condiciones con las de otros países europeos, donde ya se están adoptando reformas que favorecen su competitividad. En este sentido, el cambio que se está produciendo en Europa debe llegar también a España. Para que nuestras empresas sean más competitivas, debemos transformar el sector en un motor económico sostenible, que no solo impulse la producción, sino también la creación de empleo y el desarrollo de nuevas oportunidades. Este crecimiento debe ir acompañado de condiciones que favorezcan la eficiencia y competitividad de nuestras producciones.
Estamos hablando de un sector clave en la economía rural que, a nivel nacional, genera una facturación anual cercana a los 13.000 millones de euros y aproximadamente 60.000 empleos directos. Si logramos superar los retos actuales y orientamos nuestras políticas hacia el fomento de la producción local y la competitividad internacional, el sector lácteo continuará siendo un motor de desarrollo económico.
El futuro del sector lácteo español debe ser de crecimiento, innovación y sostenibilidad. Es el momento de actuar para asegurar que España siga siendo un referente en la producción de lácteos y que nuestros productos sigan llegando tanto a los hogares españoles como a los mercados internacionales.