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29 Ago 2025
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El sector industrial resiste su aprobación por temor a perder exportaciones.
Lobby por anabólico divide a la lechería argentina

El sector lácteo argentino se opone firmemente a la posible aprobación de la somatotropina bovina, argumentando que su uso podría comprometer el acceso a mercados internacionales altamente regulados.

Una vieja disputa ha resurgido en el sector lácteo de Argentina, generando un intenso debate entre diversos actores de la cadena de valor. El lobby para la aprobación de la somatotropina bovina recombinante (rBST), un anabólico que aumenta la producción de leche, ha cobrado fuerza nuevamente. A pesar de los argumentos que prometen una mayor eficiencia y rentabilidad para los productores, la industria láctea argentina se mantiene unida en su firme rechazo a la medida.

La principal razón de la oposición no se basa en un debate sobre la salud animal o humana, sino en una cuestión puramente estratégica y comercial. El sector lácteo argentino teme que la aprobación y el uso de este anabólico comprometan de manera irreversible su acceso a mercados de exportación clave. Argumentan que, si bien la sustancia es legal en países como Estados Unidos, su uso está estrictamente prohibido en mercados de alto valor como la Unión Europea, China, Rusia y Argelia.

Para los líderes de la industria, el rBST representa un riesgo inaceptable para el negocio de exportaciones, un pilar fundamental de su modelo de crecimiento. La lechería argentina ha invertido años en construir una reputación de calidad y en abrirse camino en mercados exigentes. La aprobación del anabólico podría significar una pérdida de competitividad y confianza, obligando a los productores a segregar su producción para cumplir con las normativas internacionales, un proceso costoso y difícil de implementar.

El conflicto se agrava al considerar la competencia global. Los principales competidores de Argentina en el comercio internacional de lácteos, como Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, no tienen aprobada esta hormona. Tampoco se permite su uso en la Unión Europea y Canadá. Esta alineación de los competidores y los mercados clave refuerza el argumento de la industria argentina, que busca mantener su estatus de lechería natural, un concepto de valor premium buscado por los consumidores a nivel mundial.

En conclusión, la decisión sobre el rBST define el futuro comercial de la industria láctea argentina. La posición unificada de los principales actores del sector, que priorizan el mantenimiento de los mercados de exportación sobre los posibles beneficios a corto plazo, demuestra una visión estratégica a largo plazo que busca la sostenibilidad y el crecimiento en el escenario global.

Fuente: Bichos de Campo

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