La Serenísima atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La compañía enfrenta una doble presión: por un lado, una situación financiera cada vez más compleja y, por otro, una disputa abierta por el control accionario que mantiene en tensión a sus principales socios.
En los últimos dos años, Mastellone Hnos. acumuló pérdidas cercanas a los 100.000 millones de pesos, un resultado impactado por el peso de su deuda en dólares y por un consumo interno todavía débil, que continúa afectando el desempeño del mercado lácteo en la Argentina.
En paralelo, se mantiene el conflicto entre Arcor y Danone, socios estratégicos de la compañía, y la familia Mastellone, fundadora de la empresa. Arcor y Danone manifestaron su intención de comprar el 51% de la empresa, pero la familia rechazó la oferta al considerarla insuficiente.
Hoy el control de la compañía se encuentra dividido. Los socios fundadores mantienen el 51% del paquete accionario, mientras que Arcor y Danone reúnen cerca del 49%, una estructura que mantiene abierta la disputa por el futuro de la empresa.
La definición de esta pulseada puede marcar un punto de inflexión para La Serenísima, una de las compañías lácteas más emblemáticas del país y un actor clave dentro del mercado argentino.
Si finalmente cambia el control de la empresa, la gran pregunta es si ese movimiento corporativo terminará teniendo impacto también en el consumidor y en la dinámica del mercado lácteo en la góndola.
Fuente: iProfesional






