El yogur destaca como un excelente derivado de la leche porque está fermentado por bacterias buenas. Estas bacterias actúan en nuestros intestinos reduciendo la población de bacterias nocivas, reequilibrando así el ecosistema intestinal. Cuando tenemos un equilibrio saludable entre bacterias buenas y malas en este órgano, reducimos la aparición de algunos cánceres y enfermedades inflamatorias intestinales.
Aquí hablamos de yogur natural, que se elabora con sólo dos ingredientes: leche y levadura, nada más. No se trata de bebidas lácteas llenas de azúcar, colorantes, aromatizantes o edulcorantes.

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El yogur natural es tan potente que contiene dos bacterias: Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, que ayudan a combatir el mal aliento, las caries e incluso las enfermedades de las encías. En un estudio, los investigadores consumieron 90 g de yogur durante seis semanas y observaron una reducción de los niveles de sulfuro de hidrógeno, causante del mal aliento.
Ahora, pensando en las diferencias entre la leche y el yogur, no sólo destaca la adición de probióticos, sino que también tenemos una diferencia en el pH y la composición nutricional.
Al bajar el pH se abre la proteína, es decir, se desnaturaliza parcialmente, lo que facilita mucho la digestión de este macronutriente. Aunque el yogur tiene la misma composición que la leche, este cambio de pH modifica por completo la forma en que nuestro organismo recibe, digiere y absorbe este alimento.

Otra ventaja del yogur es que en un bote comercial de 170 g tenemos la misma cantidad de proteínas que un huevo, por lo que podemos variar el menú y añadir otras fuentes de proteínas a la dieta. Además, es un producto práctico de consumir.
Un buen momento para incluir el yogur es en el desayuno o como merienda. Para endulzarlo, utiliza siempre fruta, preferiblemente fresca, así añadirás más nutrientes y fibra a la comida. La adición de semillas lo hace aún más nutritivo y proteico, además de añadir grasas buenas que aumentan la sensación de saciedad.
Cuando compres yogur, lee siempre los ingredientes del envase. Lo ideal es que sólo contenga leche, preferiblemente pasteurizada, y fermentos lácticos.