Un banco italiano ha dado un paso inusual en la relación entre finanzas y producción agroalimentaria: acepta queso parmesano con Denominación de Origen Protegida (DOP) como garantía para la concesión de préstamos, abriendo una nueva dimensión para activos no tradicionales dentro del sector lácteo.
La iniciativa fue impulsada en un contexto donde el queso parmesano —uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía italiana— ha mostrado una fuerte capacidad de mantenimiento de valor en el mercado internacional. Los productos con DOP responden a estándares estrictos de calidad, trazabilidad y reputación, lo que genera confianza entre actores financieros y otorga a la materia prima características similares a un activo tangible con respaldo comercial sólido.
Este mecanismo financiero —aceptar quesos añejos como colateral— representa un ejemplo de cómo bienes agroalimentarios con alto valor agregado pueden servir como instrumentos alternativos de crédito, especialmente para pequeños y medianos productores o industrias que busquen liquidez sin recurrir exclusivamente a bienes muebles o inmuebles tradicionales. En este caso, el parmesano DOP actúa como una garantía valorada en función de su perfil de maduración, autenticidad y certificación, lo que respalda la operación de préstamo.
Para la cadena láctea, este tipo de prácticas pone en relieve la importancia de productos diferenciados y con identidad de origen, que no solo generan valor en el consumidor final, sino que también pueden convertirse en activos de respaldo financieramente útiles. Esto puede ser especialmente relevante en regiones donde la producción de quesos con denominaciones específicas —similar a lo que ocurre con otros quesos europeos o latinoamericanos— tiene un impacto notable en economías rurales o cadenas productivas intensivas.
Además, la operación financiera podría incentivar a productores o asociaciones de quesos finos a desarrollar prácticas de gestión de inventarios enfocadas en maduración y conservación para mantener la calidad requerida por los mercados, no sólo gastronómicos sino también financieros. El queso parmesano, por ejemplo, se beneficia de largos períodos de maduración que aumentan su valor sensorial y comercial, lo que se traduce en mayor respaldo como colateral ante instituciones crediticias.
Desde el punto de vista del mercado lácteo, este caso también sugiere una posible ampliación de las formas en que los productos lácteos pueden contribuir al desarrollo de capital productivo, más allá de los tradicionales flujos de ingresos por venta. Los quesos con DOP y otras marcas de alta reputación pueden ser percibidos como activos con valor de mercado estable, lo que ofrece mayor flexibilidad a empresas y productores que buscan apalancarse para inversiones o expansión.
A corto plazo, la iniciativa puede motivar un mayor diálogo entre sectores financieros y asociaciones productoras de quesos de alta gama para explorar esquemas similares de crédito respaldado por productos diferenciados. A mediano plazo, lo que en un principio puede parecer una curiosidad económica podría convertirse en un modelo replicable en otras geografías con industrias lácteas fuertes, siempre que existan marcos de certificación robustos y mercados que valoren diferencialmente productos con denominaciones específicas.
Fuente: Metrópoles – Curioso: banco italiano acepta parmesano como garantía de préstamo
https://www.metropoles.com/gastronomia/curioso-banco-italiano-aceita-parmesao-como-garantia-emprestimo






