Mientras las ventas a Brasil aumentaron 115%, cayeron de forma notable a todos los demás destinos, como China, Argelia y Chile.
Esta tendencia, dicen los analistas, continuará en tanto se sostenga el retraso cambiario, los derechos de exportación, y los controles de precios que quitan ingresos a las industrias y a los tambos.
Mientras tanto, la producción local comenzó a crecer luego de meses de zozobra provocada por la sequía. En junio hubo un salto del 6% respecto de mayo y se espera que esa tendencia continúe en los meses que vienen.
La suerte de los productos lácteos, y en definitiva de la leche que entregan los tamberos, parece que va a ser parecida a la de la hacienda y la carne vacuna, que vienen con retrasos muy importantes respecto de la inflación. La carne aumentó 70% interanual y la hacienda entre 50% y 60%, cuando la inflación fue de 115% según el INDEC.
En el caso de la leche que venden los productores, hasta ahora tuvo una mejora de 112%, en línea con la inflación. Pero los analistas del sector creen que comenzará a tener aumentos menores debido a que habrá más oferta para un deteriorado consumo local.
La señal es muy mala para los productores, porque además sufren un sobrecosto -estimado en 20% por el INTA- como consecuencia de la sequía y la necesidad mayor de suplementar a los animales.