A pesar de un aumento en el volumen físico importado, el valor total de las compras externas de lácteos en Chile registró una baja del 1,3% al cierre del año.
El balance anual de la economía láctea en Chile durante 2025 muestra un comportamiento dual en el comercio exterior. Según datos procesados por Fedeleche, el valor de las importaciones de productos lácteos experimentó un leve retroceso del 1,3%, situándose en torno a los 454,8 millones de dólares. No obstante, este descenso en términos monetarios no se tradujo en una menor entrada de productos, ya que el volumen físico importado mostró un incremento marginal, lo que sugiere una caída en el precio promedio por tonelada de los derivados adquiridos en el mercado internacional.
Desde la óptica del periodismo de datos, el desglose por categorías revela que los quesos siguen siendo el principal motor de las compras externas, representando la mayor parte del gasto fiscal lácteo. A pesar de la caída general en valor, la demanda interna chilena por quesos importados —provenientes mayoritariamente de Argentina, Estados Unidos y la Unión Europea— se mantuvo resiliente. Este escenario plantea un desafío para la industria nacional, que debe competir con productos extranjeros que ingresan con costos unitarios más bajos debido a la deflación de ciertos insumos globales.
Para los analistas de la agroindustria, la leve baja en el valor total importado es una señal de alivio para la balanza comercial sectorial, aunque la dependencia de suministros externos en rubros como la leche en polvo descremada sigue siendo significativa. La dinámica de precios observada en 2025 refleja una estabilización tras la volatilidad de años anteriores, permitiendo que la industria procesadora chilena ajuste sus márgenes operativos en un entorno de mayor previsibilidad de costos para los insumos importados.
La competitividad del productor primario chileno se ve influenciada por este flujo comercial. Al disminuir el valor de las importaciones, se reduce la presión bajista extrema sobre el precio pagado al productor en boca de tambo, aunque el aumento en volumen físico sigue operando como un techo para las aspiraciones de precios locales. La comunidad láctea internacional observa con atención cómo Chile logra equilibrar su apertura comercial con el fortalecimiento de su producción interna en regiones clave como Los Lagos y Los Ríos.
En conclusión, el año 2025 cierra con un sector lácteo chileno que navega una relativa calma comercial. La reducción del 1,3% en el valor de las importaciones es un dato positivo para la estabilidad financiera de la cadena, pero el aumento en el tonelaje importado recuerda que la eficiencia productiva sigue siendo la única defensa de largo plazo. Fortalecer la soberanía alimentaria y la marca país “Leche Chilena” será fundamental para que en 2026 la industria local logre capturar una mayor cuota del consumo doméstico frente a la oferta global.
Fuente: Fedeleche – Importaciones lácteas en Chile caen 1,3% en valor en 2025
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