Capsa y Leche Celta (filial de la cooperativa láctea portuguesa Lactogal) constituyeron Iberleche en julio de 2015. Mediante esta operación, el grupo asturiano dejó de producir marca blanca y dedicó el 100% de la capacidad de sus factorías a la producción de modo exclusivo de sus propias enseñas, fundamentalmente las marcas Central Lechera Asturiana, Larsa, Ato e Innova, amén de otras, varias de ellas dedicadas a la exportación, como Vega de Oro, Lagisa y Mibe.
Capsa, la compañía de fabricación y comercialización filial de Central Lechera Asturiana, ha puesto fin a su alianza con la gallega Leche Celta en el negocio de productos lácteos con marca del distribuidor (marca blanca) con la venta del 34% que el grupo asturiano poseía hasta ahora en la sociedad conjunta Iberleche.
Iberleche siempre ha estado bajo gestión de su socio mayoritario, Leche Celta, que ya estaba especializado de modo predominante en marca blanca. Con la concentración de contratos de ambos grupos, la sociedad conjunta se erigió en el mayor fabricante español de lácteos con la denominación de las cadenas de distribución.
Con posterioridad, en 2017, se sumó al proyecto como tercer accionista el grupo gallego Clun, una cooperativa de segundo grado constituida por las cooperativas Feiraco, Melisanto y Os Irmandiños. Clun terminó por separarse de Iberleche en 2019 y ahora también desinvierte Capsa. Iberleche facturó 148,8 millones en 2021 y dio un beneficio de 148.000 euros.
La compañía asturiana no precisó si desarrollará un proyecto propio u otra alianza, o si renunciará al segmento de mercado de la marca del distribuidor, una vez que externalizó este negocio en 2015 y dejó de fabricar directamente marca blanca. La empresa se limitó a explicar que “cierra una etapa”.