Los balances de las gigantes del sector confirman el impacto de la crisis: márgenes comprimidos, balances en rojo y un mercado interno que no reacciona.
El cierre de los estados contables de 2025 para las principales empresas de consumo masivo en Argentina arroja un diagnóstico uniforme: la resistencia operativa tiene un límite. A pesar de su escala, la combinación de una demanda deprimida y costos financieros crecientes ha erosionado la rentabilidad de los líderes de la góndola.
Radiografía del sector: Empresa por empresa
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Mastellone Hnos. (La Serenísima): Es el caso más crítico. Tras registrar pérdidas por $50.761 millones en 2024, el 2025 cerró con un rojo cercano a los $45.000 millones. El 70% de sus ingresos dependen de un mercado doméstico donde el consumo de lácteos per cápita está en mínimos históricos. El gran desafío para 2026 será la refinanciación de una deuda por u$s110,9 millones.
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Arcor: La multinacional de la familia Pagani logró sostenerse gracias a su fuerte diversificación regional. Sin embargo, su operación en Argentina sufrió el impacto de la devaluación real y altos costos financieros (casi $35.000 millones), que terminaron licuando los beneficios operativos. La estrategia actual es clara: apoyarse en las exportaciones para compensar la caída local.
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Molinos Río de la Plata: La firma del grupo Perez Companc reportó una caída de ingresos reales próxima al 20%. Con un consumidor que migra agresivamente a segundas marcas, Molinos no ha podido trasladar el aumento de costos logísticos e insumos a los precios finales sin arriesgar una pérdida masiva de volumen de ventas.
Morixe: En pleno proceso de transformación tras su aumento de capital, la compañía busca blindarse mediante la diversificación de su cartera. Su apuesta actual pasa por reducir la dependencia de los productos básicos (como harinas) y ganar terreno en mercados externos para esquivar la “guerra de precios” en los supermercados locales.
Los tres frentes de batalla para 2026
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Apertura comercial: La competencia con productos importados, que cuentan con beneficios fiscales, pone un techo a los precios de la industria nacional.
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Poder adquisitivo: El estancamiento de los salarios frente a los servicios básicos deja poco margen para el consumo masivo.
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Eficiencia extrema: Sin crédito accesible, las empresas se ven obligadas a recortar gastos de marketing y logística para mantener la operatividad.
Fuente: Ámbito






