La catedrática en Nutrición y doctora en Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa María Ortega, ha recomendado el consumo de queso, incluso si se está a dieta, porque “ningún alimento engorda, como producto aislado”.
“Lo que lleva a un incremento de peso es el total de lo consumido. Y no solo en un día, sino a lo largo del tiempo. El problema viene cuando se toman más calorías de las que se gastan”, sentencia la experta. Los quesos más calóricos, prosigue Ortega, se deben tomar en menor cantidad o con menor frecuencia que los quesos frescos u otros lácteos, pero un consumo racional es “totalmente aceptable”.