El dilema de la sobreproducción y la capacidad industrial
La lechería argentina atraviesa un escenario de paradojas. Según informes de abril de 2026, la producción ha mostrado una gran fortaleza, alcanzando los 11.500 millones de litros en 2025. Sin embargo, este éxito genera inquietud tanto en Santa Fe como en Córdoba por la posibilidad de que la industria no tenga capacidad suficiente para procesar toda la leche en los picos estacionales.
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Cuellos de botella: Roberto Perracino (Meprolsafe) advierte que la industria ya está enviando señales de alerta sobre limitaciones para absorber el volumen total, lo que podría derivar en una caída del precio pagado al productor.
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Capacidad de secado: Ércole Felippa (Centro de la Industria Lechera – CIL) aclara que, si bien la capacidad para producir leche en polvo (clave para exportar) está ajustada, no se prevé un colapso inmediato, aunque sí una necesidad urgente de inversiones en infraestructura para los próximos años.
La crisis económica del productor: Precios vs. Costos
El punto de mayor tensión se encuentra en la ecuación económica del tambo. Los referentes del sector describen un panorama de “modo defensivo” ante la pérdida de rentabilidad.
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Desfasaje financiero: Gustavo Torre (Cámara de Empresarios Lecheros de Córdoba) señala que, mientras el precio de la leche subió apenas un 9%, los costos operativos (combustibles, insumos y alimentación) treparon más del 35%.
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Márgenes en rojo: La mayoría de los tambos hoy operan a pérdida. El margen histórico del 10% ha desaparecido, obligando a postergar inversiones y, en casos extremos, a considerar la venta de animales, una medida de difícil retorno.
Desafíos estructurales y competitividad
Para los líderes del sector, el problema no es solo cuánto se produce, sino bajo qué condiciones competitivas opera la cadena.
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Carga Impositiva: Se estima que cerca del 40% del precio final que paga el consumidor por un producto lácteo corresponde a impuestos. Esto encarece el producto internamente y dificulta la competencia externa.
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Consumo Interno: Aunque 2025 mostró una leve recuperación tras la caída de 2024, al mercado interno le cuesta reaccionar. Argentina presenta la distorsión de tener materia prima barata a nivel internacional pero productos finales caros en las góndolas locales.
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Hacia una agenda común: Los referentes coinciden en que no hay soluciones mágicas. La salida no es achicar la producción, sino coordinar entre productores, industria y Estado para mejorar la competitividad sistémica, bajar la presión fiscal y abrir nuevos mercados que funcionen como válvula de escape para los excedentes productivos.
Fuente: Cadena 3 – El Campo Hoy






