Un nuevo informe de las Naciones Unidas revela que más de 2.000 millones de personas a nivel global no pueden costear una alimentación saludable.
El encarecimiento de productos frescos y proteínas de alta calidad ha generado una brecha insalvable para las poblaciones más vulnerables, obligándolas a depender de dietas basadas en carbohidratos de bajo costo y escaso valor nutricional.
En este contexto, el sector lácteo se posiciona como un eje estratégico para combatir la malnutrición. Sin embargo, la inflación global y los problemas logísticos han elevado los precios de la leche y sus derivados, dificultando su acceso en regiones críticas de América Latina, África y Asia.
Los organismos internacionales instan a los gobiernos a implementar políticas que reduzcan los costos de producción y mejoren la distribución de alimentos esenciales para garantizar la seguridad alimentaria mundial y proteger el desarrollo de las futuras generaciones.
Fuente: Serperuano






