La preocupación con el sector agropecuario siempre ha sido que aumente producción y muestre crecimiento, no importa el costo, ejemplo, ‘Colombia Siembra’, pero de rentabilidad, que es lo que permite crecer y permanecer, poco se habla. Las cifras del 2018 muestran que el sector agropecuario, en general, presentó una difícil situación de rentabilidad.
El índice de precios al productor (canasta de costos), para el promedio del sector productivo nacional, aumentó 2,31 por ciento, mientras para el agropecuario fue de 4,61 por ciento, esto significa que los costos de producción para el ramo agropecuario fueron el doble que para al promedio de sectores productivos. Tomando precios, la inflación llegó a 3,18 por ciento, mientras el precio de los alimentos fue de 2,43, lo que es 24 por ciento menor; esto significa que el sector agropecuario fue el catalizador de la inflación en el 2018.
Lo anterior demuestra un importante incremento en los costos de producción y un bajo incremento en los precios, lo que puede estar indicando una eventual crisis de rentabilidad para el sector agropecuario. La producción de leche es uno de los sectores que ha venido manifestando problemas de rentabilidad, y de ahí se han derivado las frecuentes discusiones entre productores e industriales. Entre el 2008 y el 2017, según datos de Fedegán, el índice de costo de producción de leche se incrementó en 44,6 o 4,2 por ciento anualizado. Para doble fin, este índice aumentó 60 o 5,4 por ciento anualizado. Por otra parte, el índice de precio de la leche, entre el 2008 y el 2017, aumentó 30,7 por ciento o 3,1 por ciento anualizado.
Esto significa que, para el periodo, el índice de costo para la lechería especializada, se incrementó 31 por ciento por encima del índice del precio de leche, mientras para doble propósito el índice de costo se incrementó 49 por ciento por encima del índice de precio de leche. En pocas palabras, desde el 2008 la producción de leche ha venido acumulando cada vez mayores costos que no se compadecen con el incremento en precios.
Para ceba, el índice de costos, entre el 2008 y el 2017, se incrementó 63,7 o 5,7 por ciento anualizado. Por otra parte, el índice de precio de novillo gordo aumentó 37,4 o 4,2 por ciento anualizado. Esto demuestra que los costos han venido subiendo a un mayor ritmo. Anualmente, el índice de costos aumenta 36 por ciento por encima del índice de precios.
Como ya se mencionó, entre diciembre del 2017 y el 2018 la ceba ha tenido una disminución de 6,5 por ciento en los precios del ganado gordo, lo que tiende a perjudicar la rentabilidad de los cebadores por cuanto los costos han continuado ascendiendo. Finalmente, un sector agropecuario, en general, y un sector pecuario, en particular, con una cada vez más decreciente rentabilidad no son sostenibles y se están arriesgando empleos, producción alimentaria o la ocupación del territorio. Esto es un llamado a tomar medidas, por discutir, para evitar la quiebra de productores.
Luis Arango Nieto
Exviceministro de Agricultura
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