ESPMEXENGBRAIND

4 Abr 2025
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4 Abr 2025
La cooperativa coloniense enfrenta deudas millonarias, a lo que se suma falta de materia prima con la paradoja de un año récord para la remisión de leche a plantas industriales.

La industria láctea no termina de levantar cabeza. El anuncio de despidos y recorte salarial de 40% en la Cooperativa Láctea de Carmelo (Calcar), como respuesta a su difícil situación financiera, reactivó las alarmas, y comenzará a incidir en el normal funcionamiento de todo el sector.
En las últimas horas la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) resolvió iniciar sus medidas con paros de 1 hora por turno que aplicarán todos los sindicatos de la industria el próximo viernes.
Según FTIL, los trabajadores de esa cooperativa ya tuvieron rebajas salariales, traslados de plantas, cobro fraccionado de los salarios y despidos. Ahora la empresa plantea un nuevo recorte de ingresos y 54 despidos. La FTIL rechazó esa propuesta y, además, exige el pago de los salarios correspondientes a setiembre que no se ha hecho efectivo en su totalidad.
Además, solicitan al Poder Ejecutivo la incorporación de los trabajadores de ambos sindicatos a los ámbitos de discusión y análisis que se vienen dando en los diferentes ministerios para buscar alternativas de viabilidad para Calcar con el objetivo de mantener abierta la planta en Carmelo, Colonia.
Deudas millonarias
La empresa tiene créditos vigentes con el sistema financiero local por US$ 6,2 millones, y créditos vencidos por unos US$ 4,9 millones que representan casi un tercio de lo morosidad total de la industria láctea, según datos del Banco Central (BCU) actualizados a agosto.
El principal acreedor de la cooperativa es el Banco República (BROU) con el que tiene préstamos vigentes por unos US$ 4,6 millones y créditos vencidos por US$ 3,3 millones. La empresa está calificada con categoría 5 en la Central de Riesgo del BCU por el BROU como un deudor irrecuperable. Se trata de casos de clara evidencia de incobrabilidad, con atrasos mayores a 180 días en los pagos y de más de 120 días en la presentación de información.
La escasez de leche para que este y otros emprendimientos puedan salir adelante sin distorsionar el funcionamiento de los que ya están operativos es un punto crítico que sigue generando dolores de cabeza en el sector. De ahí que cada vez que se habla sobre la llegada de nuevas inversiones también se destaca la importancia de desarrollar cuenca de tamberos para atender las nuevas necesidades de materia prima.
En diálogo con El Observador, el dirigente dela FTIL Enrique Méndez expresó que si bien la industria pasa por un momento récord de remisión de litros de leche a planta, al mismo tiempo ese crecimiento “se da en detrimento de los pequeños y medianos productores, y de los puestos de trabajo”.
La remisión a plantas industriales acumulada a agosto de este año es 5,8% superior a la del mismo período del año pasado. Además, en el año móvil la remisión creció 2,6% con 2.040 millones de litros, según datos del Inale. Con tasas de crecimiento mensuales interanuales superiores a 10% todo va camino a que 2020 sea un año récord.
“Hoy existen problemas puntuales en algunas industrias por esa dificultad congénita que se tiene, pero un porcentaje muy alto no está en crisis y viene en recuperación. (…) Hay industrias con más cantidad de litros de leche y otras que padecen la baja remisión. Es un problema constante que no se ha logrado revertir a lo largo de la historia, sea en momentos de alza, de estabilidad y de baja”, explicó el dirigente.
La firma Calcar emplea actualmente a 200 trabajadores y está procesando unos 85 mil litros diarios que aportan unos 200 productores. Para la época del año el procesamiento diario debería estar muy por encima, cercana a 200 mil litros.
Méndez explicó que las dificultades de Calcar no solo se deben a la caída de la remisión, sino también a “errores empresariales” cuando se realizaron inversiones.
“Este ejemplo tiene que servir para pensar qué posición tiene que tener un Estado que debe estar mucho más presente frente a las políticas de desarrollo hacia la industria láctea. Tiene que haber una política de Estado superior que trabaje la estructura. La última política fuerte que hubo hacia la orientación de la lechería tuvo que ver con la creación de Conaprole en el año 1935”, apuntó Méndez.
La empresa continúa negociando, por un lado con los trabajadores, y por otro con los bancos para buscar soluciones.
Ante rumores de llamado a concurso de acreedores, desde la Liga de Defensa Comercial señalaron al programa Conexión Agropecuaria que por el momento no hay elementos que confirmen esa información.
Endeudamiento
Los créditos bancarios de la industria láctea a fines de agosto se ubicaban en US$ 202 millones, con un aumento de 13% respecto a igual mes de 2019, según datos del BCU. La morosidad era de US$ 15,9 millones, frente a los US$ 2,7 millones en igual mes del año pasado.

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