EL DESAFÍO DE LAS TEMPERATURAS ALTAS.
Por otra parte, el técnico advirtió que “el aumento de temperatura acelera los procesos de descomposición por lo que hay que tener mucho más cuidad con los procesos de enfriamiento, que debe ser eficiente y rápido, de lo contrario esa leche tendrá un deterioro”.
Y a nivel de los “procesos fermentativos incluidos en la elaboración de quesos, hay que tener cuidado porque las bacterias se encuentran más cómodas a temperaturas más altas, con cuajadas que se enfrían menos que en el invierno”, por tanto “los procesos de fermentación se aceleran y pude pasar que el queso quede ácido o con otros defectos”.
Asimismo, para el queso ya elaborado y que va a la cámara de maduración, hay que “controlar las temperaturas y que las cámaras funcionen correctamente”. En este punto “hay que controlar la humedad, porque un equipo que funciona muchas horas saca humedad” y el ambiente puede quedar “muy seco y pueden aparecer defectos” en el producto final.
DATOS.
Cada kilo de queso necesita 10 litros de leche. Dependiendo del tipo de queso, la humedad y otras variables, en números redondos, se necesitan 10 litros de leche para un kilo de queso. Aunque hay algunos que requiere de 7 litros y otros de 12 o 13 litros en un kilo. Un queso de alta humedad y alto rendimiento lleva menos litros de leche para obtener un kilo.
La leche es el principal costo productivo quesero, pero también pesa mucho la mano de obra, y los otros insumos son prácticamente despreciables.
