La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) publicó su más reciente informe sobre el estado de las economías regionales argentinas, basado en el tradicional “Semáforo de Economías Regionales”, que combina variables de negocio, producción y mercado para evaluar la coyuntura productiva de actividades agroindustriales. El relevamiento correspondiente a diciembre de 2025 muestra un panorama heterogéneo, con 4 actividades en verde, 9 en amarillo y 6 en rojo, evidenciando disparidades entre sectores productivos.
El semáforo utiliza un sistema de colores para simplificar la lectura de indicadores clave:
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Verde indica actividad con crecimiento o sostenibilidad sólida frente a costos e inflación.
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Amarillo señala situaciones de estabilidad o con riesgos moderados.
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Rojo identifica sectores con problemas significativos en precios, rentabilidad o acceso a mercados.
Entre los sectores con desempeño negativo —en rojo— se encuentran yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, que enfrentan presiones de precios que crecen por debajo de la inflación, costos operativos elevados y rentabilidad erosionada, limitando su potencial de recuperación en el corto plazo.
En cambio, algunas economías regionales mantienen posiciones relativamente más estables o muestran señales de mejora, tanto en el componente de negocio como en actividades relacionadas con mercado y producción. El incremento de exportaciones en ciertos sectores, por ejemplo, ha funcionado como una palanca para compensar presiones internas en la demanda, aunque no siempre alcanza para revertir condiciones adversas de rentabilidad.
El informe de Coninagro también destaca variables externas que influyen en estos resultados: las exportaciones agroindustriales crecieron alrededor del 12 % en términos globales, aunque las importaciones experimentaron aumentos importantes, lo que afecta la competitividad de algunas cadenas.
Para el sector lácteo en particular, los datos del semáforo de Coninagro de 2025 indican que la lechería forma parte de los sectores con desafíos estructurales persistentes, ubicándose en rojo en análisis históricos que resumen su performance relativa frente a otras economías regionales, especialmente cuando los precios del productor quedan rezagados frente a la inflación y los costos de producción.
La lectura sectorial también resalta que una composición tan diversa de resultados —con actividades que atraviesan distintos grados de salud económica— requiere políticas y estrategias diferenciadas, tanto desde las organizaciones productivas como desde organismos públicos y privados, para ajustar instrumentos de apoyo y mejorar condiciones de mercado, financiamiento y acceso a cadenas comerciales más amplias.
A corto plazo, el semáforo de Coninagro funciona como una alerta temprana para productores e industrias, permitiendo anticipar ajustes y decisiones operativas. A mediano plazo, estas señales pueden orientar intervenciones estratégicas y articulación de políticas públicas orientadas a mejorar la competitividad y sostenibilidad de las economías regionales clave, incluyendo el mercado lácteo, que representa un componente importante dentro de la producción agroindustrial nacional.
Fuente: Coninagro – Así están las Economías Regionales
https://www.coninagro.org.ar/asi-estan-las-economias-regionales/






