Si hay un perfil que caracteriza a Argentina es el que ha desarrollado en los últimos tiempos como un proveedor competitivo de alimentos. Sin embargo, esa facultad cada vez es más compartida por otros países que desarrollaron la misma habilidad, incluso con una mejor monetización.
Las estadísticas durante los meses de la pandemia hablan por sí solas. En América latina y el Caribe, Brasil sigue siendo el gran proveedor agroindustrial. Su desempeño en el comercio exterior entre marzo y julio de este año –medido en dólares– creció 39 por ciento en forma interanual, según datos del monitor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica).
¿Dónde se ubica Argentina? Está en el quinto lugar en crecimiento porcentual, luego de Brasil, Paraguay, Costa Rica y Belice. Estos cinco países del continente suman un aumento de 13,6 por ciento de sus ingresos por ventas agrícolas durante los meses de la pandemia, por un total de 64.000 millones de dólares.
¿Importador?
A pesar de estar entre el quinteto que tuvo balanza interanual positiva, Argentina logró un desempeño apenas discreto. Según los datos del Iica, durante marzo y julio, respecto de igual período de 2019, Argentina aumentó sus exportaciones agrícolas 1.653 millones de dólares a 61 destinos de exportación. Sin embargo, el monitor refleja que también bajó sus envíos al exterior a otros 71 países por un monto de 1.630 millones de dólares. Entre la mejora y la pérdida, el saldo es apenas positivo en 23,6 millones de dólares.
Lo llamativo es el rol asumido como importador de productos agrícolas durante la pandemia. Una condición que convirtió a Paraguay en su principal proveedor.
Según el monitor, el país limítrofe aumentó entre marzo y julio pasado sus exportaciones a Argentina en 414 millones de dólares, un 63 por ciento respecto de igual período de 2019.
La compra de soja paraguaya explica 89 por ciento de la suba del valor de las importaciones, por un total de 368,5 millones de dólares.
Subibaja
Durante los primeros cinco meses de pandemia, los destinos con mayores aumentos fueron China (452,4 millones de dólares), la India (248,5 millones), Malasia (153,5 millones) y Egipto (148,5 millones). Estos cuatro destinos representaron 27,7 por ciento del total agrícola exportado por Argentina desde marzo hasta julio. En la columna de los destinos que bajaron sus compras de alimentos, aparecen Irán, que dejó de comprar por 347.6 millones de dólares, Brasil (169,5 millones) y Corea del Sur (166,6 millones).
Los productos agrícolas de exportación con mayores aumentos fueron la soja, con 447,4 millones de dólares; el maní, con 257 millones; maíz, 216 millones; moluscos, 145 millones, y carne bovina, 98 millones.
El gran interrogante por develar es cómo se comportarán las exportaciones de alimentos en los próximos meses, en un escenario doméstico marcado por mayores restricciones cambiarias.
En principio, entre los empresarios agroindustriales domina el pesimismo. Aseguran que el endurecimiento del cepo está lejos de incentivar la generación de divisas.
Anticipan que la decisión del Banco Central de solicitar a las empresas que renegocien sus deudas en el exterior por prefinanciación de exportaciones no será muy bien recibida por los acreedores.
Dependerá de la buena voluntad de los bancos acceder a nuevas condiciones y, en especial, mantener la confianza para el financiamiento a futuro. En el éxito de esas negociaciones individuales radica que muchas empresas puedan seguir operando y siendo competitivas en el comercio exterior. De ellas depende la generación de divisas; esa que el Gobierno dice defender y estimular, pero que no se estaría viendo.