El directivo dijo que históricamente el valor de un litro de leche permitía comprar dos kilos de maíz y que ahora esa relación es de 1,4. “Siendo un poco flexibles, hasta 1,8 kilos de maíz por litro de leche el número puede llegar a dar, pero estamos lejos de eso”, indicó.
Además se produjo desde fines del año pasado un incremento notable de los precios de ciertos productos como la urea, que llegó a triplicar su valor y a cotizar por encima de los 1.200 dólares la tonelada, “lo que hizo que muchos aplicarán la mitad de las dosis necesarias en sus planteos agrícolas y eso afecta la producción de forraje”, agregó.
A estos problemas se suma el de la seca, que ya está de nuevo entre nosotros. Desde el arranque del otoño “se achicaron los campos” en diferentes regiones productivas y en particular en el oeste de Buenos Aires lo que está complicando la productividad de los tambos, alertó Villulla.
“Se puede decir que hay una caída de 1 o 2 litros por vaca en promedio. Hasta abril, a nivel país hubo un incremento de la producción de 1,7%, pero eso al menos en nuestra región se está revirtiendo y creemos que será así hasta la primavera por lo que calculamos que la baja sería de 2 a 3% en promedio”.
Los dirigentes del sector dicen que para eso se requiere de una mayor flexibilización en los controles de precios y que sobre todo se deje de presionar impositivamente a la cadena con derechos de exportación, que son del 9% para la leche en polvo, y que restan ingreso a los tambos a razón de 5 pesos por litro. Es una suma que en muchos casos les permitirían llegar a la rentabilidad añorada.