El reporte mensual del OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea Argentina), elaborado con datos de INTA, muestra que el resultado positivo es mayor cuanto más grande es el establecimiento; muestra que los tambos chicos del centro santafesino y los del sur cordobés son los únicos segmentos con rentabilidad negativa.
En el penúltimo mes del año, la comparación del Ingreso al Capital generado por el Caso Modal Promedio Ponderado con el Capital Promedio Operado (tierra, animales, maquinarias, bienes de uso y circulante), da una tasa de rentabilidad del 2,7%. La rentabilidad ponderada de las diez regiones por estrato es de 0,4%, 2,2% y 4,9% para el chico, mediano y grande, respectivamente.
En función a la lectura de los números que aporta INTA, la rentabilidad se redujo 0,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior. El precio SIGLeA se incrementó el 2,0% intermensual y el 84,0% interanual, mientras el costo lo hizo el 3,8% y el 63,7%, respectivamente.
El costo de producción se vincula en diferentes proporciones con estos tres componentes: leche (mano de obra de ordeño y alquileres, por ejemplo), inflación (para algunos bienes y servicios no transables en el exterior) y variación en el dólar (semillas, agroquímicos, fertilizantes, suplementación, tasa de interés, etc.).
La rentabilidad promedio de los 11 meses de 2019 fue del 4,9% y la de igual período del año anterior fue de -0,3%.
“Si suponemos un tasa de rentabilidad exigida al capital del 5%, se debería generar un Ingreso Neto de $ 22.005/ha./año ($ 308.443 mensuales sobre la superficie considerada), que dividido por los 7.950 litros de leche de productividad promedio, deberían generar un ingreso neto unitario de $ 2,77/litro de leche”, aclara el informe.
Por lo tanto -finaliza- el Precio de Equilibrio sería en este supuesto de $ 17,93/litro de leche ($ 15,16 de Costo Total + $ 2,77 de Rentabilidad al Capital), equivalente a unos US$ 0,30/litro.