Aunque la crianza de animales de los que obtener leche ha sido una parte esencial del estilo de vida y la cultura en la estepa euroasiática oriental durante milenios, la difusión hacia el este de la producción lechera desde su origen en el sudoeste de Asia y el desarrollo temprano de estas prácticas en los nuevos territorios a los que llegó son cuestiones de las que se tiene un conocimiento escaso.
Un poco más de información al respecto se ha obtenido gracias a un nuevo estudio, dirigido por Shevan Wilkin y Jessica Hendy, ambas del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Alemania.
Esta investigación ha permitido encontrar la evidencia más antigua de consumo de productos lácteos en Asia Oriental, alrededor del año 3000 a.C. El hallazgo hace retroceder más de 1.700 años la primera fecha conocida de actividad lechera en el sector oriental de la estepa. Lo descubierto también desvela algunos aspectos de la introducción y evolución del pastoreo lechero en la Mongolia prehistórica, situando a la migración como mecanismo potencial de esta introducción.
La naturaleza altamente móvil de las sociedades de pastores y los fuertes vientos de la zona oriental de la estepa hacen que sea muy inusual hallar antiguos asentamientos de esos mongoles que todavía alberguen evidencias directas sobre su estilo de vida y su cultura.
Los investigadores explotaron una vía indirecta pero más fácil: buscar pistas en los túmulos fúnebres donde se sepultó a difuntos siguiendo ritos que a menudo incluyeron la colocación de monumentos de piedra y que ocasionalmente estaban acompañados a su alrededor por restos de animales enterrados.
En colaboración con la Universidad Nacional de Mongolia, los investigadores analizaron los cálculos dentales de individuos de épocas que van desde la Edad del Bronce Temprana hasta el Período Mongol. Las tres cuartas partes de los difuntos contenían evidencias de que en vida consumieron productos lácteos, lo que demuestra la importancia generalizada de esta fuente de alimentos tanto en la Mongolia prehistórica como en la histórica. Los resultados del estudio incluyen la evidencia directa más temprana para el consumo de productos lácteos en el este de Asia, identificada en los restos mortales de un individuo procedentes del yacimiento arqueológico de Shatar Chuluu, que data aproximadamente del año 3000 a.C. y pertenece a la cultura de Afanásievo.
Análisis previos de ADN en este individuo revelaron marcadores genéticos no locales que concuerdan con los de poblaciones de pastores del sector occidental de la estepa. Esto hace más factible que las migraciones de gente de la cultura de Afanásievo en la Edad del Bronce Temprana hacia el oeste a través de la zona del macizo de Altái en lo que hoy es Rusia, fuesen las que introdujeron productos lácteos y ganado lechero doméstico en el este de Eurasia.
Al secuenciar las proteínas de la leche extraídas de los cálculos dentales, los científicos pudieron determinar qué especies animales se estaban utilizando en la época para la elaboración de productos lácteos. A partir de esa información, fueron capaces de rastrear el avance de la domesticación, de la producción lechera y del pastoreo en la región. Los individuos más antiguos con señales de haber consumido productos lácteos vivieron hace unos 5.000 años y consumieron leche de especies de rumiantes, como ganado bovino, ovino y caprino.
En asentamientos de la Edad del Bronce que datan de después del 1200 a.C., los investigadores encontraron la primera evidencia de consumo de leche de caballo, que coincide en el tiempo con la evidencia más antigua de jinetes de caballos y uso de bridas en estos.
El estudio muestra además que en tiempos del imperio mongol, concretamente entre los años 1200 y 1400 más o menos, la gente también consumía leche de camello.