Un grupo de emprendedores ubicado en la Cuesta de los Teneros decidió dar una “vuelta de rosca” a la tradicional producción caprina de la zona y hacen provoleta de leche de cabra.
Es que la mayoría de los crianceros utilizan sus cabras y chivos para la comercialización de su carne, pero este grupo apostó por los productos lácteos y creó un tambo artesanal denominado “Trashumante” donde empezaron a producir.
Lejos de quedarse en los productos ya acostumbrados volvieron a innovar y trabajan con variedades de quesos no tan conocidas e incluso elaborando dulce de leche.
La propuesta se presenta como “hacedores de quesos al pie de la Cuesta de los Tenreros. Cultura Trashumante con quesos y dulces derivados de leche de cabra y oveja”.
Sobre el rebaño explican que la más preponderante es la cabra Saanen, la raza caprina lechera de mayor distribución geográfica y de excelente producción lechera.
La famosa “provoleta” es un invento 100% argentino. Comenzó a producirse y comercializarse en 1940 como una variante del provolone italiano, y está creado para asar a la parrilla o a la plancha.
Además de esta novedosa delicia, en el tambo elaboran queso feta, Pategrás y Cuartirolo a base de leche de cabra y también aparecen en el catálogo dulces de leche, tanto de cabras como de ovejas.