Sin capacidad de reacción a la vista por los directivos de la Cooperativa el titular de “SanCor a la quiebra” parece ser ineludible.
Las especulaciones son sólidas, los acreedores se están agrupando en un consorcio único para tener mayor poder de negociación, los problemas de pago de sueldos y retiros, de aportes e impuestos continúan y ya hay muchos dispuestos a pedir en la justicia la quiebra de la empresa.
Incluso se rumorea en los pasillos de los tribunales de Rafaela que la empresa no ofrecería mucha resistencia ante esa situación, es que ya saben que no aparecerá ninguna mano amiga colocando dinero o garantías para que se continúe en esta agonía.
Y lo saben porque los interesados en los activos más importantes de SanCor ya avisaron que van a esperar a la quiebra para tratar de hacerse de algunos de ellos, incluso los planes de adquisición en un posible remate ya están en marcha.
La planta de Carlota sería la que puede ser más disputada, mientras que para Sunchales y Gálvez pareciera que hay un único oferente dispuesto a quedárselas. También tendrían ofertas únicas las instalaciones de San Guillermo, Balnearia y Devoto.
Muchas de estas empresas tuvieron en su momento acercamientos con SanCor para negociar en su momento alguna adquisición importante, no pudieron nunca cerrar un acuerdo, hoy saben que se ahorrarán muchos dólares esperando los remates judiciales.
Los más perjudicados de esta historia serán los trabajadores, actuales y retirados o despedidos y los tamberos que hayan quedado con meses de producción sin cobrar, saben que pueden llegar a ser los últimos en el reparto de un posible desguace, que al día de hoy, parece inevitable.
Desguace que de ninguna manera se acercará a la deuda que se estima en más de 400 millones de dólares. Los cálculos de los especialistas dicen que, como mucho, se podrían recuperar en la venta de los activos una mínima parte del total de lo adeudado.
Damián Morais