El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha formalizado la actualización de los protocolos y el listado de establecimientos productores de leche aptos para exportar a destinos de alta exigencia, como la Unión Europea y el Reino Unido. Esta medida técnica asegura que la materia prima cumpla con los estándares internacionales de sanidad animal, higiene y trazabilidad exigidos por los bloques comerciales más rigurosos. Para los tamberos incluidos, esta habilitación representa no solo una validación de sus procesos de gestión, sino también la posibilidad de acceder a canales de comercialización con mayor valor agregado en un mercado global cada vez más selectivo.
La actualización de los registros es un paso administrativo vital para sostener el flujo de divisas en Argentina. Las plantas procesadoras que cuentan con certificación de exportación dependen de una red de proveedores primarios que mantengan rigurosos controles sobre residuos de medicamentos veterinarios y recuento de células somáticas. Para el sector industrial de 2026, la alineación con las exigencias del Viejo Continente funciona como una “marca de calidad” que facilita la apertura de otros mercados emergentes que toman como referencia los estándares europeos para sus propias importaciones lácteas.
Las cuencas lecheras de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires concentran la mayor cantidad de tambos con perfil exportador. La infraestructura de estas regiones permite una logística eficiente desde el ordeñe hasta las plantas de secado y procesamiento que cuentan con los sellos de aptitud sanitaria. La actualización de este listado por parte del Estado argentino busca fomentar la competitividad territorial, incentivando a que más productores de la cuenca central inviertan en tecnología de monitoreo y sanidad para diversificar sus opciones de remisión y blindarse ante las oscilaciones del consumo interno.
Hacia el futuro, el desafío para el resto de 2026 será la digitalización completa de los certificados de exportación para agilizar los tiempos de carga y control en los puertos. El Senasa y los ministerios de producción buscan que el sistema de habilitaciones sea cada vez más dinámico, permitiendo auditorías en tiempo real que garanticen la inocuidad alimentaria. Si el país logra mantener un crecimiento constante en el número de tambos habilitados para la UE, la lechería argentina se consolidará como un proveedor estratégico global, capaz de competir no solo por volumen, sino por la excelencia técnica y sanitaria de sus productos lácteos.
FUENTE: Argentina.gob.ar (Senasa)






