Edgar Jesús Alvarado contó que recién cumplieron dos años desde que él, su mamá y esposa, probaron suerte en ese negocio, luego de que por casi 20 años estuviera trabajando con otra persona que también se dedica a la fabricación de quesos.
“Por muchos años trabajé con un pariente que elabora quesos, mi mamá también, por cuestiones personales dejamos de trabajar, pero la gente buscó a mi mamá por el servicio que ella ofrecía, le empezaron a hacer pedidos y pues yo la apoyé, al principio estuve renuente porque quería salirme de esto, pero por una cosa se fueron dando las cosas y seguimos aquí”, explicó.
Relató que, aunque al principio todo fue marchando bien, pero con la contingencia sanitaria bajaron los pedidos y había días que apenas sacaban para pagar la leche.
“No puedo decir que es un negocio como tal, porque recién empezamos, al principio iba todo bien, llego la pandemia y eso nos afectó al negocio, después comenzaron a acercarse los clientes y hay la llevamos”, dijo.