El Evento Mundial de Comercio Lácteo (GDT) 395 marcó un punto de inflexión significativo en el inicio de 2026.
Luego de nueve subastas consecutivas de caídas, el Índice de Precios GDT registró un incremento del 6,3%, sorprendiendo a traders y analistas. Si bien se esperaba una recuperación técnica, la magnitud del movimiento no estaba en los escenarios base, lo que vuelve a poner en foco las tensiones latentes entre un mercado aún frágil y el comportamiento real de los compradores.
El resultado refuerza la capacidad del mercado de reaccionar rápidamente cuando la oferta se ajusta y la demanda reaparece de manera coordinada, pero también expone la creciente desconexión entre los fundamentos clásicos y las dinámicas de corto plazo.
La leche en polvo lidera la reacción
Las leches en polvo fueron el principal impulsor del aumento. La leche entera en polvo (LEP) avanzó un 7,2%, mientras que la leche desnatada en polvo (LDP) subió un 5,4%, impulsada por una mayor demanda desde varias regiones importadoras.
El desempeño resulta especialmente llamativo en el caso de la LDP. En Europa, los precios spot continúan bajo presión, con referencias por debajo de los 1.000 €/t en algunos mercados. Aun así, la combinación de valores atractivos en la parte baja del rango y un mercado posiblemente sobrevendido parece haber estimulado compras defensivas, más asociadas a una contracción de posiciones cortas que a un cambio estructural de tendencia.
En el caso de la LEP, el movimiento fue aún más sorpresivo. Con futuros cotizando por debajo de los US$3.000/t antes de la subasta y niveles de inventarios globales que no justifican una euforia sostenida, el resultado sugiere que factores ajenos a los fundamentos tradicionales están influyendo en las decisiones de compra.
Las grasas suben pese a un escenario adverso
Las grasas lácteas también mostraron un desempeño positivo. La mantequilla avanzó un 7,4%, mientras que la grasa láctea anhidra (AMF) registró un incremento del 3,8%, en contraste con expectativas de resultados más débiles.
Este comportamiento no se alinea plenamente con la percepción dominante en el mercado europeo, donde la producción se mantiene elevada, los inventarios continúan creciendo y el consumo muestra señales de estancamiento. Aun así, el mercado físico sigue resistiendo correcciones más profundas, apoyado en compras anticipadas y en la cautela de los productores, que optan por retener producto siempre que sea posible.
La discrepancia refuerza una lectura cada vez más extendida entre los operadores: el mercado está siendo impulsado más por el comportamiento táctico de los agentes que por los fundamentos clásicos de oferta y demanda.
La demanda regional marca la diferencia
La dinámica regional volvió a ser decisiva en el evento 395. El norte de Asia se mantuvo como principal comprador, mientras que Oriente Medio incrementó de forma significativa su participación, emergiendo como un factor clave en el aumento de precios, especialmente para la LEP.
En un contexto de menor oferta disponible en la plataforma —reflejo de que la producción de leche de Nueva Zelanda ya superó su pico estacional— los volúmenes más ajustados tienden a amplificar los movimientos de precios, haciendo al mercado más sensible a cambios en el apetito de los compradores.
¿Rebote técnico o señal de alerta?
Aunque un repunte era esperable tras una prolongada secuencia de caídas, la intensidad del movimiento abre interrogantes. El resultado del GDT no se corresponde de manera lineal con las señales provenientes de los mercados de futuros, del CME ni del mercado spot europeo, lo que sugiere que factores psicológicos, geopolíticos y estratégicos están ganando peso en la formación de precios.
Algunos participantes señalan que la incertidumbre global estaría llevando a los compradores a anticipar volúmenes, reduciendo su tolerancia al riesgo de quedar expuestos. Otros apuntan a que la ausencia reciente de referencias claras habría incentivado una reacción más agresiva en la primera oportunidad del año.
Entre los fundamentos y el comportamiento
El evento 395 deja un mensaje claro: incluso en un entorno ampliamente considerado bajista, el mercado puede moverse de forma rápida y desproporcionada. Los altos inventarios, el aumento de la producción y los márgenes ajustados persisten en varias regiones, pero ello no impide movimientos bruscos cuando el sentimiento, el posicionamiento y la liquidez se alinean.
Más que marcar un punto de inflexión definitivo, la subasta funciona como advertencia. En mercados crecientemente volátiles, las convicciones rígidas suelen ser penalizadas. La oportunidad, la disciplina y la flexibilidad siguen siendo activos más valiosos que las certezas absolutas.
El inicio de 2026 confirma que, en el mercado lácteo global, los precios no siempre cuentan la misma historia que los fundamentos. Ignorar cualquiera de los dos puede resultar costoso.






