La noticia ha sacudido el escenario lácteo regional: el Grupo Gloria, gigante de origen peruano, ha confirmado el cese de sus operaciones en la categoría de lácteos en Colombia. Lo que a simple vista parece una reacción a la coyuntura política local, esconde una maniobra de relocalización de capitales y una reingeniería de portafolio que impacta directamente en su hoja de ruta para el Cono Sur y sus mercados consolidados.
El adiós a Algarra y el nacimiento de Alimentos Gcol
La operación en Colombia, que durante 14 años se sostuvo bajo marcas emblemáticas como Algarra y Lechesan, entra en una fase de liquidación productiva. La filial ha modificado su denominación social a Alimentos Gcol S.A.S., marcando una distancia definitiva con el negocio de la leche blanca y sus derivados.
Este movimiento implica el cierre de la planta de Cogua (Cundinamarca) y una reducción de personal que afecta a 150 trabajadores. Sin embargo, el holding no abandona el territorio colombiano por completo; mantendrá su planta en Simijaca (Boyacá) para concentrarse exclusivamente en el segmento de bebidas (Jugos California), donde detectaron márgenes de rentabilidad más altos y una competencia menos atomizada.
¿Hacia dónde fluye el capital de Gloria?
- Este movimiento debe leerse como un “recalculando” estratégico. El holding ha decidido priorizar nodos con mayor estabilidad operativa o potencial de escala vertical:
Perú, Ecuador y Bolivia: El Bastión del Pacífico Gloria mantiene un dominio casi hegemónico en su mercado local (Perú) y busca replicar la eficiencia de su modelo de distribución en Ecuador y Bolivia. En estos mercados, la integración vertical les permite absorber mejor los choques de costos que los obligaron a retroceder en el mercado colombiano. - Chile y Argentina: La apuesta por el Cono Sur a través de activos potentes como Soprole en Chile, el grupo sigue viendo en el sur del continente una plataforma de eficiencia logística inigualable. En Argentina, la estrategia ha dado un salto histórico: la reciente adquisición del 80% de Saputo Argentina (Molfino) por cerca de 500 millones de dólares confirma que Gloria está apostando sus fichas a los grandes exportadores de la región. Mientras en Colombia el negocio de consumo masivo se volvía complejo, en Argentina el grupo se hace con una red de producción de quesos y derivados de alcance global.
- Puerto Rico y el Caribe: Estabilidad y Planificación El holding continúa monitoreando oportunidades en mercados con regímenes comerciales estables que permitan una planificación a largo plazo, lejos de la volatilidad narrativa sobre la soberanía alimentaria que hoy impera en otros destinos.
Las causas: Rentabilidad sobre volumen
Más allá del ruido político, existen tres factores técnicos que explican esta decisión:
- Márgenes bajo presión: El incremento en los costos de insumos y la inflación apretaron los márgenes de Algarra frente a otras plazas regionales.
- Seguridad Jurídica y Clima de Inversión: Los cambios en las reglas laborales y tributarias suelen empujar a los holdings a mover sus fichas hacia tableros con menor fricción regulatoria.
- Foco en el Valor Agregado: Gloria prefiere nichos de bebidas con valor agregado sobre el mercado de commodities lácteos, donde la guerra de precios en el retail colombiano ha sido implacable.
La salida de la categoría láctea en Colombia no debe interpretarse como un retroceso, sino como una reconfiguración táctica de activos. El Grupo Gloria ha demostrado que su prioridad actual es la rentabilidad sobre el volumen, abandonando mercados de alta fricción operativa para consolidar su liderazgo en el Cono Sur y el Pacífico.
En un escenario global de costos volátiles, la apuesta por el valor agregado y la adquisición de infraestructura exportadora —como el caso de Saputo en Argentina— marca la nueva hoja de ruta del gigante peruano: menos dispersión, más eficiencia y un enfoque total en los nodos de mayor retorno estratégico.
Natalia Ayala





