El reciente estallido del conflicto bélico en la zona del Golfo, tras las acciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán, ha comenzado a generar serias distorsiones en el comercio marítimo internacional, y el sector lácteo uruguayo no es ajeno a estos alcances. Aunque el grueso de las exportaciones de Uruguay se concentra en Brasil y Argelia (aproximadamente el 60%), los países del Golfo Pérsico han emergido en los últimos años como destinos estratégicos para la diversificación de mercados. La parálisis de embarques y el riesgo sobre el Estrecho de Ormuz ponen en jaque una operativa que, solo en el primer bimestre de 2026, representó ventas por casi US$ 10 millones hacia destinos como Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Qatar.
La vulnerabilidad de estos mercados radica en su dependencia crítica de las importaciones marítimas debido a sus climas áridos y escasa autosuficiencia alimentaria. Arabia Saudita, que se posicionó como el tercer mercado más importante para los lácteos uruguayos en lo que va del año (5,2% del total), es el principal comprador de manteca de la región, absorbiendo el 91% de las 924 toneladas enviadas a esa zona. Si bien este país cuenta con puertos en el Mar Rojo que podrían servir de alternativa, el recargo en los costos logísticos, la inseguridad en las rutas y las demoras en los pagos son amenazas latentes que podrían frenar el dinamismo de los negocios si el conflicto se prolonga.
Para la industria láctea uruguaya, el momento es particularmente sensible debido a la confluencia de factores globales. A pesar de que las exportaciones totales del sector cayeron un 18% en el primer bimestre, los precios internacionales han mostrado una recuperación sostenida, con la leche en polvo entera superando los US$ 3.800 por tonelada. Sin embargo, la inestabilidad geopolítica introduce una cuota de volatilidad que podría diluir los beneficios de estos mejores valores. Los analistas advierten que la principal preocupación ahora se centra en las cargas ya embarcadas y en el riesgo de que la escalada bélica provoque un encarecimiento generalizado de los fletes y del combustible, impactando directamente en la rentabilidad del exportador.
Fuente: Tardáguila Agromercados






