El Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLEA) informó que el valor promedio fue de casi 90 pesos por litro, es decir 41 centavos de dólar, con una suba intermensual del 9% y una interanual del 105%. Son incrementos que muy pocas actividades productivas logran en esta economía tan afectada por la inflación.
Sin embargo, esos números no dan cuenta de la realidad según los productores y, de acuerdo a modelos de costos del INTA, no permiten que haya buenos resultados económicos.
El costo de producción, según informó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), aumentó hace unos días un“105,8%, lo que incluye interés al capital”. Además, “a pesar de que el precio real pagado ha crecido muy cerca de la inflación, al productor tampoco el número le cierra”.
Sucede que por la seca los productores perdieron gran parte de las reservas que habían hecho. No cuentan con la cantidad ni calidad de silo previsto, lo que implica una doble pérdida: se evaporó la inversión y ahora deben salir a comprar rollos de alfalfa, maíz y soja para formular los balanceados.
El tambero agregó que por ahora, de las 5 cuotas sólo le pagaron dos y que con la inflación que hay en el país el dinero anunciado cada vez alcanzará para menos.
“Se empezó a cobrar a fines de marzo. A inicios de abril hicieron el segundo pago y en los próximos días tendríamos el tercero. Es una ayuda, un paliativo, pero no resuelve nada”, agregó Córdoba.
A esto se suman los incrementos en otros insumos y los faltantes de aquellos importados, ya que por momentos se complica conseguir los núcleos de vitaminas y minerales que no se fabrican en el país.
La soja disponible cotiza en 105 pesos, lo que implica un aumento de 105% interanual, y el maíz se consigue a 50.000 pesos más flete, que aumentó un 70%.