Decidió instalar cámaras a baja altura con la intención de captar a cualquier ladrón que intentara meterse y adquirir la leche.
En un principio pensó que alguno de sus empleados, al momento de envasar la leche, se estaría quedando con algunos frascos, pero al ver las imágenes de la cámara quedó absolutamente sorprendido.
Se trataba de su pequeño hijo, quien no quiere dejar de tomar teta y ante la negativa de su madre, optó por otra compañera que tenía hasta 4 boquillas distintas para ofrecerle.
La cuenta brasileña en Facebook Solo Caipira publicó el video, que ya fue compartido más de 465.000 veces.