Un equipo de investigadores del Centro de Micro-Bioinnovación (CMBi) de la Universidad de Valparaíso (UV) ha logrado un hito para la industria alimentaria al obtener una patente nacional por un derivado lácteo innovador.
El avance consiste en un bioproceso basado en el kéfir chileno que, a través de estudios metagenómicos, permitió aislar y “entrenar” bacterias y levaduras específicas para hidrolizar la proteína caseína por completo. Este desarrollo representa una solución definitiva para el 10% de la población que sufre alergias a la proteína de leche de vaca, diferenciándose de las soluciones para intolerantes a la lactosa.
A diferencia de los métodos industriales tradicionales, que suelen utilizar altas temperaturas o enzimas comerciales que degradan el valor nutricional de la leche, esta técnica chilena preserva las vitaminas y minerales esenciales. Karoll González, inventora principal del proceso, destaca que el producto resultante no solo es seguro para alérgicos, sino que está enriquecido con metabolitos de alto valor, como ácidos grasos de cadena corta. Estos componentes aportan beneficios adicionales para la salud metabólica y digestiva, superando las propiedades de un lácteo convencional.
El proyecto, liderado por expertas en nutrición y microbiología, ya se encuentra en fase de transferencia tecnológica hacia el sector productivo. El objetivo final es que esta innovación de base científica se traduzca en una nueva gama de yogures, quesillos y postres disponibles en el mercado nacional. Según la directora del CMBi, Claudia Ibacache, esta patente no solo diversifica la matriz productiva de Chile, sino que devuelve la seguridad alimentaria a miles de personas que, hasta ahora, debían evitar por completo el pasillo de los lácteos.
Fuente: Meteored Chile






