La delicada situación financiera de SanCor suma un nuevo frente de presión: la deuda millonaria que mantiene Venezuela por exportaciones de leche en polvo y que, tras los últimos acontecimientos políticos, volvió a quedar en suspenso. El pasivo, estimado en US$ 18 millones, impacta de lleno en la caja de la cooperativa, hoy bajo coadministración judicial.
Luego de un 2025 en el que estuvo al borde del cierre definitivo, SanCor comenzó 2026 atravesada por la incertidumbre. A la intervención dispuesta por el juez civil y comercial de Rafaela, Marcelo Gelcich, se agregó la caída del gobierno de Nicolás Maduro, que paralizó las gestiones para recuperar una deuda histórica con el Estado venezolano.
Ese monto corresponde a envíos de grandes volúmenes de leche en polvo realizados durante los años de fuerte vínculo bilateral entre Argentina y Venezuela, especialmente bajo los acuerdos firmados en 2006 entre Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Pese a múltiples intentos de cobro, ningún gobierno logró avanzar en la cancelación definitiva de esa deuda.
Según fuentes de la cooperativa, en 2025 se habían reactivado contactos diplomáticos para encontrar una vía de pago, pero el nuevo escenario político volvió a congelar cualquier posibilidad de acuerdo. “Venezuela le sigue debiendo a SanCor US$ 18 millones y nunca se logró cobrar”, admitieron desde la empresa.
De los acuerdos estratégicos al default
El vínculo comercial con Venezuela fue clave para SanCor a partir de mediados de la década del 2000. Tras frustrarse una posible asociación con Adecoagro, la cooperativa firmó un convenio con el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), que contemplaba financiamiento por US$ 80 millones a cambio de provisión de lácteos y tecnología durante más de diez años.
Ese esquema permitió en su momento cancelar deudas con bancos y entidades financieras locales e internacionales. Los envíos regulares rondaban las 3.000 toneladas semestrales, con picos de hasta 8.000 toneladas. Sin embargo, el default venezolano cortó los pagos y dejó una deuda que originalmente superaba los US$ 30 millones, luego reducida a los actuales US$ 18 millones.
Intervención judicial y crisis operativa
En paralelo, SanCor atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. La Justicia decidió avanzar con un esquema de coadministración, que limita severamente la capacidad de decisión de la conducción actual. Desde diciembre, ninguna operación con impacto económico puede realizarse sin la firma del funcionario judicial designado.
El juez Gelcich fundamentó la medida en reiterados incumplimientos de la empresa en concurso preventivo: salarios impagos, falta de información contable y operativa, y obstáculos al trabajo de la sindicatura y del Comité de Control. También se cuestionó la falta de claridad sobre la actividad real de las plantas, los contratos vigentes, los niveles de producción y el destino de los fondos ingresados.
Pedidos de quiebra y supervivencia mínima
SanCor acumula más de 300 pedidos de quiebra, y mantiene una deuda superior a $20.000 millones en concepto de sueldos, cargas sociales y compromisos sindicales. En los últimos dos años aplicó 370 despidos, sin lograr revertir su rojo operativo.
Hoy, la cooperativa se sostiene casi exclusivamente mediante contratos a fasón, produciendo para terceros como Elcor, Punta del Agua y La Tarantela. La deuda venezolana, que alguna vez fue un pilar de su esquema comercial, se transformó en otro factor que agrava una crisis estructural que sigue sin una salida clara.
Fuente: iProfesional – Negocios / Lechería
https://www.iprofesional.com/negocios/445341-la-caida-de-maduro-tambien-pega-en-la-caja-de-sancor-que-ahora-se-maneja-desde-tribunales






