La renovación de contratos de abril ha deparado una inesperada subida en el precio que la industria paga a los ganaderos por la leche en origen. Sin aparentes problemas de abastecimiento ni un incremento sostenido del consumo, los propios ajustes en la red de granjas de las compañías provocaron cierta tensión para asegurar el suministro y un leve incremento en los pagos.
Lactalis, el grupo que más leche recoge en Galicia, hizo lo mismo que la multinacional francesa, pero con un precio máximo de hasta 50 céntimos por litro; otro proveedor de la cadena de Juan Roig, Naturleite, subió dos céntimos el precio base, mientras que Inleit lo hizo en tres céntimos.
Las subidas fueron generalizadas entre las compañías que se abastecen en Galicia, una buena noticia para los ganaderos, que todavía están lejos de los precios máximos registrados en el otoño de 2022, a lomos de la inflación. Sin embargo, las particularidades de estas mejoras en los pagos a las explotaciones han sacudido un viejo problema en el campo gallego, habitual en las denuncias de las organizaciones agrarias: el diferencial entre el precio que perciben las grandes granjas frente a las pequeñas ganaderías.
Pérdida de explotaciones
Los contratos lácteos incluyen al precio base unas primas por conceptos cada vez más diversos, como puede ser el certificado de bienestar animal, las calidades o la vinculación como proveedor de una empresa durante un tiempo determinado, por ejemplo. Si Lactalis o Capsa, los dos grupos que más leche recogen, ofrecen e incrementan las primas por volumen, por la cantidad de leche que puede suministrar una granja, están favoreciendo que las de mayor tamaño ingresen un precio mayor en cada litro.
Esto se produce, además, en un contexto de pérdida de explotaciones, ya que entre 2015 y 2024 desparecieron en Galicia 5.247 ganaderías con entrega de leche, el 45,38% de las que operaban inicialmente.
Entendemos que está habiendo una competencia desleal y un abuso de posición dominante, y consideramos que hay base legal más que suficiente para que tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia como la administración y la AICA intervengan», decía la organización la pasada semana.
Cartas a los principales grupos
En el Sindicato Labrego Galego defienden una tesis similar y, de hecho, han escrito cartas a Lactalis, Capsa y Grupo Lence para expresar su preocupación por que «ofrezcan precios a las granjas que, no solo están por debajo del precio medio del Estado español y de la UE, sino que además profundizan en una práctica injusta y arbitraria que pone en riesgo a alrededor de 3.000 granjas gallegas», dijeron en un comunicado.
La entidad explicó que Lactalis no establece prima a quienes entreguen menos de 200.000 litros al año, pero los incentivos ascienden a 5 céntimos para las ganaderías que suministren entre 200.000 y 275.000 litros anuales; y de 5,5 céntimos cuando supere los 275.000 litros. En el caso de Capsa, dice la organización, solo abona una primar por cantidades a partir de los 250.000 litros, y luego establece tramos para las explotaciones que suministran más de esa cantidad, alanzando hasta los 5 céntimos. Río, por su parte, prima con un céntimo por litro a los ganaderos que aporten entre 240.000 y 600.000 litros; y con cuatro céntimos a los que producen más de 3,6 millones de litros.